Opinión

Virginia Occidental y la industria del carbón

Ya es bien conocido que Virginia Occidental es uno de los estados más pobres de la Unión Americana por su dependencia del carbón, que el lobby del combustible fósil promueve al tiempo que niega su papel en el cambio climático, pero los problemas que ha sufrido en lo que va del año hablan de un pronunciado declive ambiental.

El martes, RT reportó el derrame de más de 3 millones de litros de aguas residuales al río Elk, tributario del Kanawha, procedentes de una planta de tratamiento de carbón operada por Patriot Coal; los desechos contendrían MCHM, el mismo tóxico usado para limpiar el mineral que el 9 de enero fue vertido por Freedom Industries en el Elk, dejando a 300 mil personas sin agua por una semana en nueve condados, incluyendo Charleston, la capital de la entidad.

Si bien West Virginia American Water, responsable del manejo para consumo humano, se apresuró a señalar que “no anticipaba ningún impacto”, las dudas persisten y es que el 3 de febrero estalló el ducto que corría bajo un estanque de cenizas de carbón, arrojando 82 mil toneladas del material y mil 200 millones de litros de agua tratada al río Dan, cerca del Elk; Erin Savage, experto de Yale, afirmó que “el común denominador de los accidentes es la notable falta de control de la industria, que ha disfrutado de respaldo político por mucho tiempo”.

Al estilo del rápido carpetazo dado a la catástrofe de BP en el Golfo de México, las autoridades federales y estatales de salud “garantizaron” que la población podría beber el agua contaminada con base en “pruebas con ratas de un fabricante químico en 1994”, aunque se ignoran los efectos dañinos en el organismo a largo plazo del MCHM.

Demandas

Por lo pronto, Freedom Industries y la compañía Eastman, productora del tóxico, fueron demandadas por negocios locales y residentes, que las acusan de ocultar los cancerígenos del MCHM. Freedom Industries se declaró en quiebra y su turbio historial emergió: Gary Southern, quien cometió un error garrafal al aparecer en televisión durante el estado de emergencia bebiendo agua embotellada, fundó la empresa con Carl L. Kennedy II, condenado por evasión fiscal en 2005 a tres años de cárcel, que redujo aceptando vender cocaína en una operación encubierta de la policía; Kennedy tiene experiencia en ese campo, pues en 1987 fue hallado culpable de vender la droga en un escándalo que derribó al edil de Charleston, Mike Roark.