Opinión

Virgilio, intachable

1
 

 

Virgilio Andrade

He estado en varias reuniones de amigos en las que he coincidido con Virgilio Andrade. Lo conozco desde el ITAM, la universidad que mejores servidores públicos ha aportado al país durante los últimos lustros. Virgilio no es mi amigo cercano; no lo veo los fines de semana, ni le llamo para contarle mis problemas. Pero le respeto mucho, le admiro y sé, desde que éramos estudiantes, que es un individuo intachable, y que muchos de los compañeros de las generaciones circunvecinas igualmente le respetan y le admiran.

Ahora que Virgilio fue nombrado secretario de la Función Pública, los segmentos más purulentos de la sociedad le atacan. Le quieren hacer ver débil ante la encomienda del presidente Peña. Se valen de todo: de la propia naturaleza del nombramiento que proviene del titular del Ejecutivo; de los nexos que pudo establecer con otros secretarios en sus años de estudiante; de su llegada al IFE, etcétera.

El problema de prejuzgar a un actor público antes siquiera de que pueda demostrar su experiencia y las cualidades de sus atribuciones es común en México. Somos un pueblo lleno de individuos ardidos. Así se atestigua comúnmente en el futbol, por ejemplo, donde no pasan diez segundos del nombramiento de un nuevo director técnico de algún equipo cuando llueven miles de opiniones sobre por qué fue mala idea nombrarlo o vaticinando el mal papel que hará.

Virgilio ya declaró que actuará con la ley en la mano, y no con la amistad como premisa de su trabajo. No dudo que, como todos, él también se regocije cuando los amigos prosperan en sus actividades profesionales. No obstante, como él mismo señala, hay pruebas documentales que habrán de analizarse y se constituirá un panel de expertos para juzgar los temas sensibles de las casas polémicas de la esposa del presidente y del secretario de Hacienda.

Pienso que no podemos quedar estacionados en la lógica de prejuzgar que este nombramiento no surtirá efectos. Ya me lo decía ayer Antonio de la Cuesta, del CIDAC, cuando analizaba que el auditor superior de la Federación es nombrado en el seno del Congreso, o que el Consejo de la Judicatura depende de la Suprema Corte de Justicia. En todos estos casos los órganos de control tienen línea de estructura organizacional directa hacia las instancias que los nombran. Pero eso no es inherentemente negativo.

Atravesamos un episodio peculiar de México, donde paradójicamente el anhelo de ser inmaculados nutre a las voces podridas que emiten juicios flamígeros cotidianos. Pero Virgilio, con su altísimo perfil profesional, les dará lecciones poderosas de civismo, haciéndoles ver que el primer gran escalón que hay que subir en el país es simple y llanamente el del cumplimiento de la ley.

Twitter: @SOYCarlosMota

También te puede interesar:
A ver si ya dejan en paz a Germán Larrea
La dolorosa lámina 20 de la presentación de Carstens
​En defesa de Gas Express Nieto