Opinión

Viñetas de un naufragio

 
1
 

 

[La bancada del PRD en la Cámara alta asegura que con este impuesto se recaudarán hasta 20 mil mdp cada año. / Cuartoscuro] 

El PRD se fundó el 5 de mayo de 1989. Acaba de cumplir 27 años.

Hubo pastel y velitas. El politburó chuchista cantó las mañanitas.

•El PRD fue la empresa más audaz y exitosa de la izquierda mexicana. La fusión de los nacionalistas-revolucionarios (priistas) con diferentes corrientes socialistas terminó con la marginación y debilidad de una oposición testimonial.

•Pero el nacimiento estaba hipotecado. El reclamo de apertura democrática de los expriistas era, en realidad, un grito de guerra contra la modernización económica y por la defensa del proteccionismo y el estatismo.

•Los socialistas, por su parte, enemigos acérrimos de la democracia y defensores del totalitarismo, nunca hicieron un examen crítico de su pasado, como reiteradamente lo señaló Octavio Paz.

•El discurso del nuevo partido fusionó política y moral: representamos al pueblo bueno; navegamos con la corriente de la historia; somos honestos e incorruptibles.

•El alba revolucionaria rompió la oscuridad el 6 de julio de 1997, cuando Cárdenas ganó la jefatura de Gobierno del D.F.

•Pero el sol en torno al cual giraban todos los planetas fue cambiando. CCS perdió por tercera ocasión la elección presidencial y AMLO se impuso en la Ciudad de México. Corría el año 2000.

•Las huestes perredistas de todos los colores veneraron y adoraron con incienso y mirra al nuevo mesías, que debería conducirlos a la tierra prometida: el jardín de Los Pinos y el patio de Palacio Nacional.

•Freud se cumplía a cabalidad: el hijo asesinaba al padre, y el coro, al unísono, aclamaba. Pero no quisieron los hados un final feliz para este Edipo tropical. AMLO se quedó a un milímetro de la presidencia.

•Vinieron entonces los delirios del mesías, el exilio autoimpuesto de la presidencia legítima y, por supuesto, la larga travesía del desierto.

•En 2006 AMLO no ganó, pero Ebrard, sí. Sin embargo, la nueva estrella naciente no fue fulgurante. No pudo o no se atrevió a serlo.

•Seis años después, AMLO perdió de nuevo y Ebrard ganó otra vez, con Mancera.

•La historia, entonces, se convirtió en historieta. Mancera acuchilló a Ebrard. Freud observa y piensa: se los dije.

•Entre tanto, el viejo tlatoani y otros abandonaron el PRD. Ninguno de los grandes fundadores estuvo en su vigesimoséptimo aniversario.

•El penúltimo en abandonar el barco fue AMLO: puso casa a parte para mandar de la única manera que sabe hacerlo, a sus anchas.

•El saldo es desastroso. El PRD ha gobernado la CDMX durante 19 años. La corrupción se ha convertido, con su prima hermana, la ineficiencia, en una epidemia: la contaminación está cada vez peor, el transporte colectivo se ha deteriorado, la inseguridad es regla, para no hablar del estado lamentable del sistema de impartición y procuración de justicia, y un larguísimo etcétera.

•Cuatro jefes de Gobierno, cuatro fracasos. CCS no hizo nada, duró dos años antes de emprender su campaña por la presidencia. AMLO pasará a la historia por los segundos pisos. Ebrard ha terminado en fuga, huyendo del pantano de corrupción que dejó. Mancera, la cara nueva, ha tenido la ocurrencia de convocar a un Constituyente, para llevarnos por decreto al paraíso.

•El ocaso del PRD es el amanecer de Morena. La serpiente se muerde la cola. El mesianismo de Andrés Manuel no es moderno ni de izquierda, si uno se refiere a ésta como un polo progresista en temas como el aborto o la defensa de la diversidad.

•La corriente colegiada de Los Chuchos, que se autoproclama socialdemócrata, fue la misma que cobijó a los Abarca y toleró o protagonizó niveles de corrupción que llevaron a la derrota en la pasada elección intermedia.

•La izquierda ha perdido la batalla en todos los campos: no es moralmente superior, es igual o peor de corrupta; no es eficiente, es incompetente; no representa al pueblo bueno, se representa a sí misma; no es moderna, sueña con volver al pasado.

•El naufragio es un hecho. Sin embargo, AMLO y Morena tienen varias cartas ocultas depositadas en el secrétaire el gobierno federal, que se ha convertido en el principal promotor de la campaña del “rayito de esperanza” a la presidencia de la República.

•Así que no hay que confundirse, los náufragos también se salvan y pueden alcanzar la orilla, es decir, la presidencia de la República.

Twitter: @sanchezsusarrey

También te puede interesar:
Trumpmanía
La "verdad histórica" se resquebraja
De cinco a 28 gramos