Opinión

Video centinela

 
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Teléfono móvil

Todos los inventos humanos tienen un lado positivo y otro que no lo es tanto. La masificación de los teléfonos celulares permite compartir información e imágenes que de otra manera sería imposible destacar.

El costo a cambio ha sido una alarmante desconexión social entre nosotros y una disminución en la privacidad personal.

En la era de la comunicación instantánea la mejor manera de no caer en un escándalo es, curioso, no hacer algo que lo merezca; gracias a que millones tienen acceso a cámaras de video de buena resolución integradas en sus dispositivos móviles, todos observamos –y grabamos– a todos. Hechos que antes quedaban anónimos o restringidos a una comunidad, hoy se pueden volver tema internacional si existe un video.

En mayo del año pasado, un grupo de adolescentes se organizó alrededor del más primitivo sentimiento de revancha y decidieron ir a golpear a otros muchachos en plazas comerciales del sur de la Ciudad.

Semanas después de una de las agresiones hubo una denuncia ante las autoridades, se llevó el caso por la vía de la mediación, las partes acordaron la reparación del daño y los jóvenes fueron obligados a recibir asistencia psicológica.

Caso cerrado. No precisamente. La lógica del ciberespacio es distinta y no sabe de fechas a menos que surja una evidencia a todo color. El reinicio del cronómetro en este hecho trae consecuencias inesperadas: de acuerdo con la policía cibernética de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina (una de sus divisiones más eficientes) han identificado al menos 10 grupos de este tipo.

En el océano informativo de los medios tradicionales, el asunto cobra importancia y desnuda en horas nuestras carencias sociales, valores distorsionados y educación a base de privilegios. Caer hasta ese fondo, espero, nos permitirá mejorar; aunque justo cuando escribo estas palabras, un juez en Veracruz concede un absurdo amparo a uno de cuatro jóvenes acusados de pederastia y que –también– pudimos conocer luego de que su aberrante testimonio se hiciera “viral”.

Mi sugerencia es seguir usando la tecnología para denunciar y darle luz a los abusos cotidianos, el anonimato es la ventaja de los impunes.

Twitter:@LuisWertman

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