Opinión

Videgaray, así de grande era su influencia

 
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Videgaray. (Especial)

Nadie que conociera la relación entre el presidente Peña y Luis Videgaray podría haber pensado en su separación del gabinete.

¡Impensable! Su ascendiente era enorme, creciente y constante. Y esto venía desde tiempo atrás, desde que Videgaray se encargó de la asesoría que le permitió Protego –la firma de asesores encabezaba por Pedro Aspe–, que le daba al entonces gobernador Arturo Montiel. Como secretario de Administración de ese gobierno, la mancuerna Peña y Videgaray comenzó el trato profesional y se desarrolló hasta convertirse en una verdadera dupla.

Vigoroso impulsor de EPN a la gubernatura del Edomex, Videgaray holgadamente se gana la Secretaría de Finanzas desde donde realizara tareas de diverso orden y, en lo concreto, logra, el nada común resultado de rebajar en 25 por ciento la deuda de ese estado. La confianza entre ambos se acrecienta hasta el punto que, ya desde entonces, se entrelaza un destino común. Videgaray, mediante una representación proporcional llega a ser diputado de la LXI Legislatura del Congreso, donde todo se acomoda para que sea presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública y con ello adquirir la experiencia que le faltaba para, eventualmente, llegar a ser lo que fue: secretario de Hacienda de EPN. Una vez designado Eruviel Ávila el candidato priista al gobierno mexiquense, Videgaray, quien goza de la confianza total de EPN, es designado coordinador de su campaña como más tarde también lo será en la campaña presidencial. Se vuelve indispensable y con el triunfo de su amigo a la Presidencia, es designado coordinador para la transmisión gubernamental con el gobierno saliente de Felipe Calderón. En ese lapso, se hace del conocimiento general de todo el gobierno panista y de los puestos clave en los que posteriormente promoverá personal, métodos y políticas.

Luis Videgaray no es solamente el secretario de Hacienda del presidente Peña, es el estructurado asesor privilegiado que le permite recomendar y hasta promover a diversos aspirantes hasta hacerlos secretarios, subsecretarios, directores en muy diversas áreas; es responsable directo en asuntos variopintos que van de los estrictamente personales hasta cubrir áreas internacionales. Su influencia es decisiva.

No es extraño que, ante el descenso de aceptación y deslavamiento de la imagen del presidente, Videgaray piense en un efecto extraordinario que le traiga aceptación pública a su jefe y le reste impopularidad. De ahí la idea de la que tanto se ha hablado y muy mal: la invitación a los candidatos yanquis y especialmente en el funesto resultado con Trump.

Ante la tormenta desatada amén de la negativa de Hillary Clinton de aceptar la invitación, la animadversión de ciertos empresarios heridos por las reformas fiscal y hacendaria, la incontrolable disparidad con el dólar, el alza en el precio de la gasolina, la feroz y nunca antes vista crítica hacia la figura presidencial, Videgaray opta por servir de pararrayos y con ello atenuar los negativos hacia su amigo y jefe. No queda otra alternativa que no sea la renuncia.

¿Qué se logra con ello? Sin duda amainará la tormenta, ya hay un responsable directo que estará fuera del gabinete formal; se ha eliminado el alma del desacierto y esto le permitirá al presidente un mejor desempeño. Muchos lo interpretarán como un acto de fortaleza y de soberanía en el cargo. Otros, como ya lo han interpretado, lo verán como un debilitamiento en la toma de decisiones aunque lo cierto es que, antes que nada, significa una dolorosa mutilación para el jefe del Ejecutivo.

Numerosos e importantes puestos en el gabinete, entre los gobernadores, embajadores, analistas y hombres de negocios han sido beneficiados por quien fuera secretario de Hacienda y principalísimo consejero presidencial; extrañarán su apoyo formal pero sin duda reconocerán su influencia que quizás continúe en forma privada, o de otra manera.

¿Este es el fin de Luis Videgaray? Sería ingenuo quien así lo crea. Esa acumulación de experiencias y el talento para influir en forma tan definitiva no será enviada a un lejano y oscuro archivo. Habrá quien la quiera y utilice ahora mismo ya que en breve entraremos en época de elecciones.

Twitter:@RaulCremoux

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