Opinión

Vida y muerte de una tribu

 
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Carlos Navarrete podría permanecer en la dirigencia del PRD. (Cuartoscuro)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil había leído en su periódico El Universal una entrevista de Misael Zavala con Carlos Navarrete. El entrevistador le preguntó a Navarrete si la dirigencia a su cargo había sido un fracaso y Navarrete contestó como el rayo y la centella: “Por supuesto que no. Sería un fracaso si hubiéramos tenido menos del 8.0 por ciento de los votos, ninguna gubernatura, menos de 30 a 40 municipios gobernados, 35 diputados federales, cuarto o quinto lugar, derrotas en Tabasco, Oaxaca, Distrito Federal, Morelos. Eso habría sido una derrota, pero no ocurrió”. Gilga se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: Navarrete tiene razón, si el PRD hubiera desparecido y perdido su registro, eso habría sido un fracaso. Hay personas a las cuales se les quema la casa y dicen: mira qué bien se ve el hogar iluminado naturalmente. Lo que Navarrete no ha explicado es porqué abandona la dirigencia nacional del partido si le fue muy bien en las elecciones. En fon: el vaso medio lleno, el vaso medio vacío y el vaso roto.

Alianzas y tribus
El clásico ha dicho que el optimismo es la creencia de que todo es hermoso. Navarrete dice esto: “El PRD no está arrinconado, está a la ofensiva; el PRD no está en un rincón lamiéndose las heridas, está renovándose”. Sí, don Carlos, el PRD es un león, una fiera. Qué dice usted ofensiva, el PRD arrasa. Mju. La verdad sea dicha (muletilla patrocinada por Morena), Navarrete ha respondido bien, ni modo de decir: el PRD va de mal en peor, el gobernador Aguirre y los hechos de Iguala le han dado un golpe casi mortal; además, Liópez nos ha partido en dos. Al contrario, Navarrete abrió el frasco de la derrota y aspiró: “Vamos a buscar a toda la izquierda y los frentes progresistas. A Morena, a Movimiento Ciudadano, al PT, al ingeniero Cárdenas, a exgobernadores para abrir un gran abanico de posibilidades y buscar un diálogo con miras a las elecciones presidenciales”. ¿No les digo? Hay muchas formas de decir estamos fritos, una de ellas: buscaremos a todas las izquierdas, empezando por la de quien nos ha tundido hasta el cansancio. Oiga, Navarrete, ¿no habrá por ahí en los cajones de las oficinas de su partido una idea, algo parecido a una propuesta para el país? Si Gilga ha entendido algo, cosa improbable, las alianzas son formas pragmáticas de gobierno, pero no contienen una idea para gobernar. En fon, Gil no gastará saliva ni tinta en este asunto. Como decía el extinto padre de Gamés: que con su pan se lo coman.

Miguel Barbosa, coordinador del PRD en el Senado, ha tirado los eufemismos por la ventana. “Si no se disuelven (las tribus) no tiene destino el PRD. El partido debe convertirse en una alternativa de gobierno como un partido de oposición.” Correcto, Gil no quiere echarle agua al consomé, pero existe la posibilidad de que si desaparecen las tribus, el PRD desaparezca con ellas. Zoé Robledo, aspirante a la dirigencia, respaldó la postura de Barbosa y se pronunció por desaparecer las corrientes internas: “ya es momento de aplicarles la inyección letal”. Gamés no quiere parecer monotemático, o sí, nada le hace: señoras y señores, una idea, aunque sea pequeña.

Modesta proposición
Gil caminó sobre la duela de cedro blanco y meditó: todo podría ser más fácil para el perredismo. Oigan esto: un grupo de notables de diversas tribus piden una cita con Liópez. Como es obvio, Liópez los recibirá en sus oficinas de Morena. Por cierto, al fin se sabe de dónde viene el dinero para pagar las actividades públicas de Liópez. Durante años nadie supo nada, pero no nos desviemos. Después de recibir veinte latigazos, los notables del perredismo pedirán perdón de rodillas: oh, Liópez, perdona nuestras torpezas y nuestra falta de fe en tu dirigencia; oh, Liópez, acepta nuestro miserable ocho por ciento como un tributo a tu gran figura, guía único de la izquierda mexicana. En ese rito interviene Batres y los bautiza a escupitajos. Oh, pequeño Batres, enviado de Liópez, sí, conviértenos a tu evangelio. Luego, como se hacía en los ritos de Moctezuma, los notables se recuestan en la piedra de Morena y son sacrificados; más tarde Liópez come pozole perredista. Esta es la modesta proposición de Gilga a la refundación del PRD. ¿Cómo la ven? Sin albur.

La máxima de Cortázar espetó dentro del ático de las frases célebres: “Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y hay que empezar de nuevo”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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