Opinión

Vida económica

 
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Banxico.

Gil lo leyó en su periódico EL FINANCIERO en una entrevista de Enrique Quintana con Agustín Carstens. La primera palabra que saltó de la página fue “volatilidad”. Según el gobernador del Banco de México, el origen de la volatilidad estriba, primero, en que la economía no está creciendo y en que se ponen en duda los pronósticos de algunas economías, entre ellas la de Estados Unidos; en segundo lugar, el volumen del comercio internacional ha caído y hay un sentimiento “de una actividad mucho más moderada hacia delante, lo que ha afectado a las mercancías básicas”.

Para Gilga el asunto está más claro que el agua, pero Gil estudió en Yale, su compañero Zedillo, por cierto, no daba pie con bola; Gamés no está del todo seguro de que las personas del mundo común y corriente comprendan lo de la “actividad moderada hacia delante”.

Enrique Quintana le ha preguntado a Carstens si alcanza a vislumbrar el fin de la volatilidad. El gobernador contestó esto: “Se juntaron demasiadas cosas al principio del año, lo que también coincide con el inicio de la normalización de la política monetaria de Estados Unidos. Hubo un reajuste de los portafolios muy precipitado e indiscriminado, lo que ha generado una cierta ‘nube’ que ha hecho difícil para ciertos inversionistas distinguir entre países”.

Gil comparte la visión de Carstens; de hecho, su postura, como la del gobernador, ha sido muy crítica en lo que toca a la normalización monetaria estadounidense pues ésta ha ocasionado como hemos visto una fuerte presión en el horizonte emergente en el que destacan los fuertes vientos chinos. Por lo demás, Gil vio su portafolios, uno negro, de piel de becerro, precioso, pero de la ‘nube’ nada, ni por aquí ni por allá. Gilga comprende la presión, pero no entiende, al final, los movimientos de adviento que provocan el cisma de una probable crisis internacional. ¿Estamos?

CLARIDAD ANTE TODO
El gobernador ha sido muy claro: “en el caso de México existió una sobrerreacción, el fortalecimiento de las reformas puede generar más crecimiento, esto ayudará a un repraising de los activos en México”. Si Gilga ha entendido bien, el repraising es como salir a jugar futbol con línea de cinco atrás y apostar todo al contragolpe. Duro con el repraising. Gil prepara un ensayo que publicará próximamente: “El repraising o la línea de cinco: una esperanza oscura”. Por si la lectora y el lector sufren un súbito interés en estos asuntos, Gamés informa que publicará este texto en las páginas combativas de la Revista de Economía Mundial.

Es claro que tiene que ocurrir un ajuste del portafolios, pero, ¿cómo ajustar el portafolios de Gilga? Problema. Para ello, es absolutamente necesario, afirma el gobernador, “hacer swaps entre deuda de largo plazo y deuda de corto plazo”. ¿Cómo la ven? Dicho sea esto sin afán de albur alguno, con la economía no se juega ni se rejuega. A darle prisa al swap.

Así las casas (sí, muletilla patrocinada por Grupo Higa) volvamos al principio: La política monetaria debe seguir a la Fed. Carambolas, ¿por qué hay que seguir al Banco Central de Estados Unidos? Sepa la bola. ¿Y si subimos las tasas?, pregunta Gamés. Muy fácil: se transrosca la chafaldrana.

Mientras son peras o son manzanas, Gamés vio un billete de a veinte pesos, los que traen impreso a don Benito y caviló: el nuevo billete de a un dólar pasó de ser verde a ser azul. No somos nada.

SI MAL NO RECUERDO
Le preguntaron a la precandidata del PRI al gobierno de Aguascalientes, Lorena Martínez Rodríguez, a cuánto ascendía su patrimonio y ella contestó: “Si no mal recuerdo, alrededor de 16 millones de pesos”. Recuerde bien, Lorena, porque luego resulta que los 16 se convierten por arte de magia en 50 y empezamos con los problemas.

La precandidata dará a conocer su declaración tres de tres: patrimonial, de conflicto de intereses y fiscal. Además, la precandidata se someterá a pruebas antidoping para demostrar que no es adicta a ninguna droga ni al alcohol. De paso, sugiere Gilga, la señora puede mostrar sus niveles de colesterol, de creatinina y ácido úrico, nunca está de más la transparencia.

A la señora Martínez le convendría además el repraising y el swapeo para refrescarle la memoria y recordar con precisión sus propiedades. “Yo estoy con las manos limpias y la frente en alto para presentarme ante los electores”. Pobre Gamés, siempre al revés, él tiene la frente limpia y las manos en alto.

La máxima de Erich Fromm espetó dentro del ático de las frases célebres: “La economía como esencia de la vida es una enfermedad mortal: un crecimiento infinito no armoniza con un mundo finito”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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