La violencia y su ‘efecto carambola’
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La violencia y su ‘efecto carambola’

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La violencia y su ‘efecto carambola’

13/06/2018
Actualización 13/06/2018 - 1:13

La violencia contra candidatos a puestos de elección popular y periodistas es condenable, pero a la vez ofrece una fotografía del oscuro panorama de gobernabilidad en el país.

Parafraseando al Instituto Nacional Electoral, la violencia criminal y la inseguridad son incompatibles no sólo con la democracia, sino con el crecimiento económico, como lo dejó ver recientemente el Banco de México.

En la minuta sobre la reunión de política monetaria del pasado 17 de mayo, se advierte que la junta de gobierno del banco central está preocupada por el entorno sociopolítico adverso del país.

Uno de los cinco integrantes de la junta de gobierno alertó de la “exacerbada polarización” que genera el proceso electoral del 1 de julio. Un botón de muestra es el radicalismo en los debates de candidatos a gubernaturas y alcaldías.

El número de procesos y la complejidad de los mismos, imponen “un reto institucional sin precedentes históricos para las autoridades electorales y jurisdiccionales que habrán de calificar las elecciones”.

De acuerdo con el INE, esta elección no sólo será distinta a otras, sino es la más grande de la historia por el número de potenciales electores, unos 89 millones.

Pero de vuelta a lo que señala la minuta del Banxico, el miembro de la junta de gobierno agregó que la complejidad electoral “se da en un ambiente de debilidad institucional en el que el Estado mismo, en particular en algunas regiones del territorio nacional, es vulnerable frente a diversos grupos delictivos”.

Citó como ejemplos “el número creciente de trenes cargados de mercancías que son atacados cotidianamente, así como el incremento de tomas clandestinas de combustibles”.

A eso se suman las cifras dadas a conocer por el INE, que refieren “la renuncia de aspirantes a cargos de elección popular para salvaguardar su integridad física y, en casos más dramáticos, pero no escasos, los homicidios de candidatos que se han presentado durante esta campaña”.

Hasta ahora, la violencia contra los actores políticos ha dejado ya 113 asesinatos en el actual proceso electoral, que aún no concluye.

El reportero le preguntó a Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, si México corre el riesgo de convertirse en un ‘Estado fallido’ ante la debilidad de las instituciones.

El dirigente empresarial respondió que él espera que no, pero en referencia a las regiones asoladas por la violencia, dijo que “hay zonas en el país que sí están fallando y los gobernadores tienen que ponerle atención”.

La pregunta también se le formuló a Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, quien señaló que “no podemos aceptar que en México tengamos un Estado fallido”.

Lo que sí, advirtió el líder patronal, es que “los casos de alto impacto de las últimas semanas ponen en duda la capacidad del Estado mexicano para brindar seguridad”.

Desde una perspectiva económica, un entorno de inseguridad y falta de Estado de derecho provoca un ‘efecto carambola’ al espantar la inversión y forzar el cierre de empresas, como PepsiCo y Coca-Cola FEMSA en Guerrero o Lala en Tamaulipas.

Ambos factores son, junto con la corrupción e impunidad, lastres para el crecimiento económico del país.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.