‘Echar más dinero bueno al malo’
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‘Echar más dinero bueno al malo’

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‘Echar más dinero bueno al malo’

01/08/2018
Actualización 01/08/2018 - 8:48

La semana pasada este reportero preguntó a Javier Jiménez Espriú, designado como futuro secretario de Comunicaciones y Transportes, la relación entre el proceso para la consulta ciudadana sobre la construcción del nuevo aeropuerto capitalino anunciado por el ganador de la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador, con la decisión del Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México de suspender actos pendientes de cuatro licitaciones.

“Estamos hablando de la conveniencia de ir adelante o no y, dentro de esto, hay una serie de licitaciones que se han hecho que, si decidiéramos no seguir con el aeropuerto, pues sería, como para decirlo vulgarmente, ‘echarle más dinero bueno al malo’. Si se decidiera continuarse (la obra), pues habría que hacerlas”, respondió.

El viernes, Pemex informó que en el segundo trimestre del año registró una pérdida neta de 163 mil 172 millones de pesos, que contrasta con la ganancia de 32 mil 761 millones en igual periodo de 2017.

Pemex atribuyó el resultado negativo a que “con la depreciación del peso frente al dólar durante el segundo trimestre de 2018 se incrementaron la pérdida cambiaria y el costo financiero neto”.

El mismo viernes, la CFE reportó una pérdida neta de 28 mil 458 millones de pesos en el segundo trimestre, 75 veces superior a la de un año antes.

CFE informó que el resultado negativo “se vio impactado por una pérdida cambiaria de 26 mil 441 millones de pesos”.

También el viernes, AMLO anunció cuatro proyectos estratégicos en materia energética para su gobierno.

El primero es “extraer petróleo y gas con urgencia”, para lo que “vamos a destinar desde el primer año 75 mil millones de pesos adicionales de inversión para explorar y perforar pozos petroleros y llevar la producción de petróleo de 1.9 millones de barriles a 2.5 millones… en dos años”.

El segundo es un plan de rehabilitación de las seis refinerías, que va a demandar una inversión adicional de 49 mil millones de pesos en dos años.

El tercero es la construcción de una nueva refinería a partir de 2019 en Dos Bocas, Tabasco, con una inversión en tres años de 160 mil millones de pesos.

Con la nueva refinería y la rehabilitación de las seis existentes, “a mediados del sexenio se va a dejar de comprar gasolina en el extranjero y vamos a bajar los precios de los combustibles”, dijo AMLO.

Y el cuarto es producir más energía eléctrica y no cerrar las plantas de generación de la CFE, sino modernizarlas, empezando por las hidroeléctricas, donde se requiere una inversión adicional de 20 mil millones de pesos en 2019.

“En términos generales, estamos estimando una inversión para rescatar al sector energético del orden de 175 mil millones de pesos para el año próximo”, reveló AMLO.

Parafraseando a Jiménez Espriú, la pregunta es dónde se echará más dinero bueno al malo:

¿En la industria de hidrocarburos, donde la inversión no es rentable en negocios como la refinación y podría comprometer la que sí lo es en exploración y producción de petróleo?

¿En el sector eléctrico, donde habrá “borrón y cuenta nueva” a los adeudos de “morosos en resistencia civil” de la CFE por un monto que duplica la inversión prevista para las plantas de generación?

O, ¿en una obra como el nuevo aeropuerto, cuya construcción lleva un avance general de 30 por ciento?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.