Opinión

Veracruz, ay Veracruz...

 
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Javier Duarte de Ochoa. (http://www.veracruz.gob.mx/gobiernover/gobernador/)

El gobernador de Veracruz está en el ojo del huracán. De las 12 entidades federativas que tendrán cambio de gobierno este año, es la que tiene más problemas, dada la crisis política y de seguridad por la que atraviesa, su conflicto con actores políticos de todos los partidos, agudizadas por las observaciones derivadas de la revisión de la Cuenta Pública (CP) 2014 realizadas por la ASF, más por las denuncias penales por la simulación de los reintegros de cuentas anteriores, que constituyen un delito de peculado, por lo cual hay denuncias penales contra funcionarios de su gobierno, la retención de recursos a la Universidad Veracruzana –parece que incluso parte son recursos federales– y una situación en sus finanzas públicas, para decirlo menos complicada, como es el caso del crecimiento de las obligaciones financieras del estado, cuya deuda está rankeada en relación al monto, al PIBE, las participaciones, los recursos comprometidos, entre las primeras en el país.

Su servicio de la deuda tiene ya un alto costo presupuestal y social, que limitará las posibilidades de gasto en infraestructura y desarrollo social, del breve gobierno de dos años, cuando el futuro gobernador se apellidará Yunes.

Eso y la aplicación de políticas populistas, como la de eliminar o subsidiar impuestos locales, organizar eventos deportivos costosos en medio de la crisis y gastando mal los recursos, presentan un panorama nada alentador para ese estado.

Duarte tomó posesión en diciembre de 2010. La deuda registrada del estado en 2009 era de nueve mil 261 millones, en 2010 la deja Fidel Herrera en 21 mil 500. Crece casi 150 por ciento a diciembre de 2015, mes en que contrata un nuevo crédito con Multiva por cuatro mil 800 millones de pesos. Con ello sus obligaciones financieras ascienden a 51 mil 861 millones de pesos, incluyendo la deuda bancaria y bursátil de 45 mil 879 millones, más los cinco mil 982 de los llamados Bonos Cupón Cero.

A septiembre del año pasado el costo presupuestal de la deuda pública veracruzana ya es de dos mil 489 millones de pesos, promediando pudo llegar a tres mil 500 millones. Habrá que esperar conocer la CP de 2015.

Sus ingresos propios significan apenas 11 por ciento respecto a sus ingresos totales, el resto son transferencias.

A partir de 2015 se subsidia la tenencia para vehículos de valor inferior a 250 mil pesos, con un fuerte impacto presupuestal: para 2015 se estimó recaudar 945 millones de pesos, pero para 2016, la estimación ya pega fuerte a los ingresos, sólo es de 123 millones, 822 menos, afectando sin consultar las finanzas municipales. Si multiplicamos por tres, vemos que serán casi dos mil 500 millones menos para la siguiente administración, 500 millones menos para los municipios.

El panorama de las participaciones no le ayuda: a febrero las participaciones nacionales son ya 15 mil millones menores de lo estimado, a Veracruz se le han pagado 855 millones menos.

Finalmente un dato preliminar: tres mil 468 millones de deudas con proveedores.

Ante lo anterior, es muy temerario afirmar que se entregará, por lo menos en las finanzas, mejor de lo que se recibió.

Respecto a las observaciones que realizó la ASF a la CP 2014, se ha dicho que son las observaciones más altas del país, pero hay un tiempo para solventar y aclarar qué alcanzará a contestar el gobierno que se va. A partir del Pliego de Observaciones, puede ser hasta agosto, hay un lapso hasta de 30 días para atenderlo e incluso ya en resarcitorio se puede solventar. Si se comprueba el desvío tendrá que venir una severa sanción.

Pobre Veracruz, con problemas de inseguridad, de barbarie como el caso atroz de Tierra Blanca, los problemas con la UV, la relación con los periodistas y la polarización del gobernador con la clase política. Si a ello le sumamos finanzas tan complicadas y las observaciones de las auditorías, su futuro se aprecia por lo menos incierto.

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