Opinión

Veracruz, Duarte ¡Corrupción!

 
1
 

 

veracruz

Exigimos, en nuestro carácter de ciudadanos, la investigación a fondo de los aparentes actos de corrupción del gobernador saliente de Veracruz, Javier Duarte.

¡Sí, los ciudadanos estamos hartos de la corrupción!... y Veracruz es un ejemplo de lo que no podemos ni debemos aceptar de los mandatarios que nosotros, en este caso específicamente los veracruzanos, hemos llevado al poder.

El gobernador electo Miguel Angel Yunes Linares ha ofrecido actuar en contra de la impunidad y nosotros aplaudimos y exigimos que esta oferta se transforme en realidad, que se investiguen los aparentes actos de corrupción de Javier Duarte y éste responda a las acusaciones en su contra. Pero si es culpable lo queremos ver en la cárcel y no viajando por España como otro conocido colega suyo.

Los veracruzanos, tradicionalmente adictos al Partido Revolucionario Institucional, han pasado la cuenta y votado mayoritariamente por la oposición, en este caso por el candidato del Partido Acción Nacional. Nos alegramos, pero no es suficiente, el gobernador entrante, Miguel Angel Yunes Linares, debe cumplir con su oferta de pasar a la báscula a Javier Duarte y actuar en consecuencia.

Según nos dice, entre otras cosas, el reporte semanal del Grupo Ikal, “…En medio de un enorme alud de noticias, las relativas a las acciones emprendidas por los gobernadores salientes de Veracruz, Quinta Roo y Chihuahua adquieren notoriedad por su relación con uno de los temas centrales de la agenda nacional: la corrupción. Se ha apuntado que una de las razones principales que condujeron a la derrota electoral del partido en el gobierno en dichas entidades fue precisamente la corrupción que caracterizó a los gobiernos de Javier Duarte, César Duarte y Roberto Borge. Más aún, la promesa de investigación y sanción que hicieran los hoy gobernadores electos pende como una espada de Damocles sobre la cabeza de los mandatarios salientes.

“Ante el escenario de una posible acción penal que eventualmente los pudiese llevar a prisión, los tres gobernadores han echado mano del amplio grado de control que aún tienen sobre la política local y, en particular, sobre sus respectivos congresos para elaborar un amplio paquete de medidas encaminado a blindarlos ante cualquier acción de la justicia. La oposición los ha bautizado como “paquetes de impunidad”, pues precisamente de eso se trata. Con el pretexto de avanzar en la conformación de instituciones dirigidas a combatir la corrupción, lo que los tres gobernadores han en realidad hecho es asegurar que sus supuestos actos corruptos queden en la impunidad”.

¿Hasta cuándo nosotros, los ciudadanos, seguiremos soportando el cinismo de muchos de nuestros gobernadores y funcionarios públicos?
¿Hasta cuándo dejaremos de limitarnos a la crítica y el chisme y exigiremos la acción de la justicia? Estemos conscientes de los costos no sólo económicos de estos actos reprobables, sino de las consecuencias políticas y sociales que traen aparejados. La corrupción de los altos mandos es un ejemplo que invade y contagia a la sociedad, haciendo que ésta a su vez la tolere y/o se vuelva parte de ella, con todo lo que esto implica.

Lancemos un grito, ¡Basta!, que se escuche en todo el país y estemos atentos de que el Sistema Nacional Anticorrupción funcione como se debe y no se prostituyan sus propósitos.

Y algo más: sigamos la huella de los políticos corruptos que se van de su puesto con los bolsillos llenos de nuestro dinero, el dinero de los ciudadanos a los que ellos se comprometieron a atender.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

También te puede interesar:

¿Quién se opone a la educación de calidad?

La sociedad al frente en el ataque contra la corrupción

¿Dónde quedó el 'nuevo PRI'?