Opinión

Veracruz: derrota de Fidel Herrera


 
Si Veracruz es sede de los estilos políticos más picarescos de México, el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán debió de haber recibido como cubeta de agua fría la parte final del texto del tercer informe del gobernador Javier Duarte. Y más por las claves no tan ocultas que por la pasión del orador.
 
 
En la parte del final de su informe, Duarte dejó muy en claro que hace tres años recibió un estado con problemas acumulados y pocas salidas y que tardó esos tres años en reconstruir la viabilidad. Si los veracruzanos dicen que a buen entendedor pocas palabras, Duarte fue más que insistente en dejar claro que los tres años que vienen nada habrá del pasado.
 
 
El deslindamiento político en Veracruz llegó muy a tiempo por el estilo político del ex gobernador Herrera Beltrán –muy de la picardía local– para comenzar a meterse en el proceso político veracruzano, que tradicionalmente toma un giro sucesorio estatal a partir justamente de la frontera de la mitad del sexenio.
 
 
Muy a las formas conocidas en los cafés del malecón del puerto, Herrera Beltrán ha estado moviendo piezas en medios del DF y locales para tratar de dejar la impresión de que está de regreso al estado y que comenzaría a operar por adelantado la sucesión estatal. Pero las reglas del sistema priista son muy claras en Veracruz: el gobernador es el que manda y los ex gobernadores, si acaso, sólo podrán ir a tomar café con leche a La Parroquia o a jugar dominó como Ruiz Cortines y ponerle sal y pimienta a las conversaciones con frases sobre los tiempos que le tocaron gobernar. Pero nada más.
 
El ex gobernador Herrera Beltrán se había confiado en que Duarte había salido de su gabinete, pero la política es de linderos, tiempos y picardías propias. Fue el propio Herrera Beltrán el que filtró información de que no querían aprobar su designación como embajador, pero en los círculos de la cancillería no lo tenían en el radar de asignaciones. La intención fue mandar el mensaje de que lo tomaran en cuenta y, de paso, enviar señales a Veracruz de que seguía latente en las estructuras priistas.
 
 
Los datos del gobernador Duarte en su tercer informe mostraron que Veracruz había llegado al relevo de gobernador en el 2010 con insatisfacciones y, sobre todo, con problemas de desarrollo. De ahí que la primera mitad de su sexenio la haya destinado a reconstruir la viabilidad del crecimiento, la inversión extranjera y el empleo, aunque sectores veracruzanos críticos siguen considerando insuficientes los resultados.
 
 
Al final de su informe, Duarte subió el tono de voz y tomó un ritmo de fijación del mensaje político que dicen muy bien retumbó en los oídos del ex gobernador Herrera Beltrán. Y si bien podría decirse que no se llegó a la ruptura, sí al establecimiento del criterio de que el poder político en los tres años que vienen será exclusivamente del gobernador Duarte y que la sucesión de gobernador en el 2016 se dará sin interferencias de los emisarios del pasado.
 
 
Al viejo estilo de los autócratas del PRI, el ex gobernador Herrera Beltrán supuso haber dejado en el palacio de gobierno estatal a un intendente, pero ahora comienza a enterarse que la política actual también se nutre del pasado en la que los políticos con escenarios temporales tendrían que reconocer que el poder político no se comparte… y menos en Veracruz, sin duda la cuna de la praxis política del sistema priista.
 
Por eso algunos veracruzanos creyeron escuchar en la parte final del mensaje político del gobernador Duarte el eco del Ruiz Cortines, ya en las mesas de La Parroquia jugando dominó político en frases:
 
 
“Soy de la legión de los ex que respetan las decisiones del que es.
 
¿Así o más clarito para Fidel Herrera Beltrán, un ex que ya no es?