Opinión

“Veni Sanctus Spiritus”: un banco portugués despertó la volatilidad

Veni Sanctus Spiritus (Ven Espíritu Santo) reza el título de una de las más tradicionales secuencias del canto gregoriano, atribuible a Stephen Langton (alrededor de 1150-1228 d.C.), arzobispo de Canterbury. Ese fue quizás el grito que retumbó la semana pasada en los mercados financieros globales, al conocerse los problemas financieros del grupo dueño del Banco del Espírito Santo (BES) de Portugal que despertaron la volatilidad.

El Banco Central de Portugal practicó en mayo una auditoría al Espirito Santo International (ESI), holding del banco comercial (BES), radicado en Luxemburgo, encontrando diversas irregularidades, por lo que advirtió de que se encuentra en una situación financiera grave. Esto generó el retraso de pagos a sus clientes.

ESI y otra entidad del grupo denominada Rioforte emiten deuda a corto plazo y prestan a largo plazo. Han crecido fuertemente en Angola desde 2005, y tienen una cartera vencida creciente, lo que ha motivado que el Banco Central de Angola les extendiera una garantía por 70 por ciento de la cartera, que vence en 2015. Entre ESI y BES está el accionista principal del banco que es Espirito Santo Financial Group (ESFG) quien le ha prestado a su matriz, fondeado por el banco (BES), que le ha prestado a su vez a su mamá para tapar el agujero.

La autoridad monetaria de Portugal ha salido a declarar que la solvencia de la hija BES es sólida, y que sus depósitos están asegurados, para no generar una corrida de pánico de los depositantes. Pero el valor de sus acciones, y el valor de las de su matriz se han reducido severamente.
De fondo, el problema no es la insolvencia del banco comercial más importante de Portugal, sino la verdadera situación financiera de la banca europea en su conjunto, que ha estado sometida a múltiples pruebas de estrés en éste y los últimos años, por parte del Banco Central del Euro.

La noticia de Lisboa se convirtió en un detonador de la volatilidad a lo largo del mundo. Comentábamos la semana pasada en este espacio que los mercados financieros globales han estado atravesando por un periodo de rara y extrema tranquilidad, en donde los indicadores de volatilidad (Vix) se encontraban en niveles mínimos, fenómeno atribuible a las acciones de los bancos centrales que han estado mandando el mensaje de que lejos de desaparecer las inyecciones de liquidez, éstas continuarán, y que las tasas de interés exageradamente bajas podrían permanecer en los mínimos históricos en los que se encuentran por varios meses más.

Para muchos gestores de portafolios en el mundo, cuando los indicadores de volatilidad están bajos, lejos de ser una buena señal, se convierten en un motivo de alerta y de precaución, ya que irremediablemente algo sucede de improviso que detona la volatilidad. El cisne negro fue ahora el banco luso de la paloma blanca. De hecho el banco central de los bancos centrales, el Banco Internacional de Pagos, advirtió de que esta circunstancia de políticas monetarias cuantitativas y expansivas extremas generalizadas ha entrado en un callejón sin salida, en el que el apetito de riesgo ha aumentado, lo mismo que el apalancamiento de los intermediarios e inversionistas, generando burbujas en distintos mercados.

Hay que llamar la atención sobre el hecho de que los mercados financieros globales no entraron en los días siguientes en una espiral de pánico o a un severo flight to quality.

¿Cuál es ahora la gran diferencia entre este problema bancario en Portugal y el que sufrieron otros países del euro en el pasado reciente, como Irlanda o España?

Esa diferencia es que los países del euro cuentan ahora con una facilidad para resolver este tipo de problemas de crisis financieras sistémicas que consiste en la posibilidad de obtener un préstamo del Eurogrupo, es decir un crédito directo de los gobiernos al gobierno del país emproblemado, instancia que no existía en el pasado y que se aplicó por primera vez en junio de 2012 para la capitalización de la banca española.

El autor es director de Estrategia de Actinver.

Correo: eofarril@actinver.com.mx