Opinión

Venezuela, en vilo

La Navidad pasada no fue buena para Venezuela. Diciembre marcó el inicio de una espiral de descontento insostenible. ¿La razón?: la escasez de productos básicos se está generalizando velozmente a partir del mes pasado, y las largas filas de gente esperando adquirir pañales o pastas dentales –entre otros muchos productos– son cosa común. Venezuela es el país más vulnerable a la caída estrepitosa de los precios del petróleo.

El día de ayer la agencia Moody’s recortó la calificación de deuda soberana de Venezuela, dejándola en CAA3, muy cerca de la posibilidad de impago. El presidente Nicolás Maduro entró en modo de desesperación, y afirmó que la OPEP debe garantizar que el precio del petróleo no se utilice para someter a países. Claro, el suyo está postrado ante una crisis que tendrá proporciones descomunales. El descontento es generalizado.

Algunos analistas venezolanos ya están pronosticando un estallido social en poco tiempo si las largas filas y el desabasto continúan. Lo cierto es que los venezolanos ya no resisten, pues ya han surgido episodios de robo a camiones llenos de insumos básicos y enfrentamientos con la Policía. Ayer se reportó el ataque a un camión cargado de carne.

Los datos de Venezuela no auguran un futuro promisorio. El 90 por ciento de las divisas en dólares que llegan a ese país lo hace por cuenta del petróleo que vende al extranjero. Se estima que más de 30 por ciento de los ingresos del país provienen de ese producto.

En Venezuela existen varios mercados para adquirir dólares, la mayoría mercados negros. El tipo de cambio está controlado –mediocremente– por parte del gobierno de Maduro, quien ha calificado como 'estúpidos' a quienes pagan 180 bolívares por cada dólar estadounidense –dado que el gobierno fijó una paridad en 6.30, que evidentemente no funciona.

Este año habrá elecciones en Venezuela. La oposición al régimen de Maduro busca capitalizar el problema social. Pero no será sencillo. Un líder de oposición llamado Jesús Torrealba fue citado ayer por una agencia de noticias diciendo que el gobierno no sólo quiere que la gente se forme de manera humillante en las filas para adquirir bienes básicos, sino que también quiere que lo haga en 'silencio'. Atemorizados, como ocurrió en Cuba.

Todo está en crisis en Venezuela. Los hospitales no tienen insumos, y la Iglesia salió ayer a decir que el “socialismo marxista” está atentando contra la individualidad, al imponer un sistema “totalitario y centralista”. Veremos ahora si le alcanza el tiempo a la oposición para modificar democráticamente al gobierno; porque las condiciones están dadas para que pudiera ocurrir un cambio de otra naturaleza antes de los comicios.

Twitter: @SOYCarlosMota