Opinión

Velocidad de los precios

  
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peso

Como usted sabe, estamos en un proceso inflacionario, que el Banco de México intenta detener con la única herramienta que tiene: la tasa de interés. También imaginará usted que este crecimiento en los precios es resultado de la depreciación del peso, y en parte del ajuste en los precios de combustibles. Lo que el Banco no quiere que ocurra es que usted se acostumbre al ritmo actual, y empiece a actuar con base en esa costumbre, porque entonces la inflación ya no bajará. Este tipo de inflación, que se llama inflación inercial, es la más peligrosa de todos.

Bueno. Como usted ya sabe todo eso, déjeme platicarle otra cosa. No la inflación en sí, sino la velocidad a la que ésta cambia. Si esta velocidad está creciendo, entonces es que la inercia está impactando, y entonces sí hay que preocuparse. Tomo los datos de abril, porque mayo se publica la próxima semana. Con esta información, el gran movimiento en la inflación (es decir, su aceleración) ocurre en marzo. Aunque en enero y febrero ya los combustibles habían subido, el impacto en otros renglones no se había notado tanto. Mire: la inflación en enero fue 1.8 veces la de enero anterior; para febrero, era de 1.7; pero en marzo brinca a 2.06 y en abril llega a 2.3.

El brinco de marzo tiene que ver con los alimentos, cuya velocidad pasa de 0.6 en febrero, a 1 en marzo; en muebles y aparatos que pasan de 0.8 a 1.3; en salud de 1.5 a 1.7, pero sobre todo en transporte que pasa de 8 a 34. Es decir, mientras que en febrero la inflación en el rubro de transporte era ocho veces mayor que en febrero de 2016, para marzo esa diferencia era de 34 veces. Fue ahí en donde el alza de combustibles repercutió al resto del rubro.

Al interior de los alimentos, la velocidad es muy estable y se está reduciendo en la mayoría de los rubros: pan, tortillas y cereales arrancó el año en 3 y ya va en 2 en abril; carnes pasa de 2.5 a 1.9; pescados y mariscos, que han subido mucho, lo hacen ahora más lentamente y pasaron de 2.7 a 2.2; lácteos y huevo, que bajaban de precio en 2016, ahora suben pero la velocidad es estable. El gran ajuste en alimentos ocurre en aceites y grasas, en donde ahora la inflación supera 9.0 por ciento, y hace un año hasta bajaban de precio. Pero también la velocidad se reduce.

Es decir, los precios están subiendo más este año que en los anteriores. Eso es lo que significa que la inflación sea mayor. Pero la velocidad a la que ésta crece es lo que nos debe preocupar, porque eso es lo que el Banco de México intenta revertir. Y esa velocidad se está reduciendo en buena parte de los bienes y servicios, pero no en todos. El problema se concentra en alimentos, ropa, muebles y aparatos. Al interior de alimentos, el mayor impacto viene de aceites y grasas, y aunque lácteos y huevo han subido mucho, parece que ya se estabilizaron. Los cereales, la carne, e incluso pescados y mariscos, parecen haber cruzado ya su momento de mayor alza.

Y usted probablemente se pregunta cómo es que el alza en la tasa de interés puede reducir el ritmo al que crecen precios como el de la tortilla, el retazo con hueso o la mojarra. Bueno, al subir la tasa de interés, la cantidad de dinero que traemos en la bolsa se reduce: usamos menos la tarjeta, así que hay que usar efectivo en su lugar. Algunos incluso ahorran. Y si hay menos dinero disponible, se hace difícil seguir subiendo precios. En suma: parece que cruzamos el punto alto en marzo. Confirmamos en las próximas semanas.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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