Opinión

Valiente, inteligente y decidida; lucha contra Maduro

 
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Nicolás Maduro

Fue seguidor del gurú Sathya Sai Baba, militó en una organización llamada “Ruptura”, lo expulsaron del liceo cuando tenía 15 años, fue chofer de camiones durante siete años y navegó como guardaespaldas de José Vicente Rangel durante un trienio. La vida lo llevó a visitar a Hugo Chávez cuando éste había sido puesto en prisión y de la admiración que le profesó ascendió en una carrera que a la postre tiene hundida a Venezuela.

¿Qué se puede esperar de una formación tan primitiva como anárquica?

A ello hay que agregar la incondicionalidad y el servilismo extremo como virtudes supremas que [lo] embelesaron al coronelazo Chávez. Los elementos fundamentales de la ecuación estuvieron dados, incluso los innecesarios del endiosamiento y la patología que llevaron a Nicolás Maduro hasta Barinas, estado natal de Chávez, cuando ya fallecido éste apareció en forma de pajarito para decirle que se encontraba feliz por la lealtad que el pueblo venezolano le profesaba aun después de muerto.

Por ese individuo y a su cadena de patogenia que lo han llevado a sus claras manifestaciones clínicas, Venezuela se encuentra hoy en una severa condición de descomposición. Extrema escasez de alimentos, medicinas e insumos básicos; sorda represión a la legítima oposición que cuenta por primera vez en 18 años con 112 (52 por ciento) de 167 diputados en la Asamblea Nacional, persecución de periodistas, expertos y profesores, nulo respeto a los derechos humanos y en este renglón, encarcelamiento a quienes han externado disentimiento de los aberrantes programas económicos de Maduro que tienen hundida a la nación bolivariana.

Leopoldo López, exalcalde de Chacao, coordinador nacional del partido Voluntad Popular, fue acusado de traidos a la patria por criticar a Maduro. Sin temor alguno, él mismo acudió con su familia, amigos y seguidores, a entregarse a la Guardia Nacional. Preso desde entonces –pronto serán dos años–, ha sido objeto de un trato inhumano, cruel y sobre todo injusto. No ha hecho otra cosa que estar en desacuerdo con la autoridad, ha ejercido la crítica y ha formado un partido político.

Exactamente lo mismo que aquí en México han hecho todos los líderes y militantes de los partidos, incluido el PRI que está en el poder. Imaginemos, por un instante, que tuviéramos a un Nicolás Maduro en el poder…

Quienes visitan a estos auténticos presos políticos son sometidos al ser desnudados, obligados a lamer el piso, arrastrarse y vociferar contra sí mismos. Esas humillaciones tienen el claro propósito de aislarlos, someterlos y desquiciarlos al ser recluidos en celdas minúsculas, con luz permanente para impedirles saber si viven de día o de noche.

Lo que hoy vive Venezuela es semejante a la Roma de Tiberio, individuo que conducía su vida motivado por un resentimiento que, como bien lo explica Gregorio Marañón, llevó a sus habitantes a una ruina peor que las que traen las guerras y las catástrofes: la devastación de las almas.

La esposa de Leopoldo López, Lilian Tintori está en nuestro país donde ha sido recibida por la canciller Claudia Ruiz Massieu, el Senado de la República, muy diversas organizaciones no gubernamentales y ha recorrido numerosas estaciones de radio y televisión. Nos ha dicho con puntualidad y con datos relevantes las condiciones en que se encuentra su esposo, los integrantes de su partido y en general la desazón que domina al grueso de la población con un ingreso promedio a 35 dólares mensuales, inflación de 760 por ciento y la deserción escolar tanto de alumnos como de profesores que tiene a las escuelas con 63 por ciento de ausencias. El panorama nos lleva inevitablemente a recordar los nombres de dictadores como Augusto Pinochet, Francois Duvalier, Antonio de Oliveira, y también Pol Pot, Bokassa y Slobodan Milosevic.

Ciertamente tenemos que celebrar el cambio que se ha dado entre las autoridades para darle atención a lo que ocurre allá donde pareciera que a nadie le interesa la suerte de tantos desdichados de los que Lilian Tintori ha venido a dar cuenta de su condición. Inevitablemente tenemos que decirnos que nuestra suerte es otra, ahí están nuestros días y nuestras horas colmadas de análisis crítico hasta en las paredes, de planes y programas encontrados.

¿Qué otra cosa que no sea apoyar a los venezolanos podemos hacer en estas fechas aciagas?

Twitter: @RaulCremoux

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