¿Dónde quedará la bolita?
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Opinión

¿Dónde quedará la bolita?

04/10/2017
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CUARTEADURAS
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Seguramente conocen el juego en el que una persona esconde una pequeña pelota en un vaso y, mientras otros dos quedan vacíos, le pide a un observador que se fije muy bien para ubicar cuál será el vaso en el que quede la bolita después de moverlos rápidamente. Todos creemos que será fácil ubicar el vaso correcto, pero no, usualmente gana el que los mueve a toda velocidad.

Algo parecido está por suceder con los recursos para la reconstrucción y rehabilitación de los inmuebles destruidos por los temblores de septiembre. El juego apenas está empezando, hay más de tres vasos y miles de millones de pesos que harán el papel de bolitas escurridizas. Será muy difícil seguirles la pista.

El costo estimado de los sismos hasta el momento es 37 mil 500 millones de pesos, de los cuales 16 mil 500 millones corresponden a viviendas destruidas o dañadas, 14 mil millones a escuelas y ocho mil millones a la infraestructura cultural del país. La distinción no es ociosa, porque los fondos a los que se podrá tener acceso en el proceso de reconstrucción dependen del tipo de inmueble destruido.

En lo que toca a las escuelas, toda la infraestructura de unidades federalizadas está asegurada, pero no será suficiente pues el monto asegurado llega a mil 800 millones de pesos. Para la rehabilitación o reparación de daños menores se podrán usar los recursos de Escuelas al 100, que ya están presupuestados. Para la recuperación de las escuelas estatales se otorgarán apoyos parciales inmediatos usando recursos del Fonden y recursos estatales.

Entiendo la prisa por reparar y en muchos casos por tirar y reconstruir de cero. Hay niños tomando clases en la calle, bajo carpas en parques o en casas prestadas. Pero a pesar de la tragedia, aquí se abre una ventana de oportunidad. La infraestructura existente de las escuelas dista de ser óptima. No sólo no es buena bajo estándares mínimos de calidad —pensemos que en los estados más afectados no es raro que haya escuelas sin baños, sin bebederos, sin energía eléctrica—, tampoco es la adecuada para la implementación del nuevo modelo educativo.

Valdría la pena hacer una breve pausa para pensar en reconstruir no a las carreras sino con mejores estándares y con las características necesarias para que los niños puedan 'aprender a aprender'.

El Fonden tiene presupuestados para este año nueve mil millones de pesos, pero su operación también contempla mecanismos de transmisión de riesgo como seguros y bonos. La suma asegurada alcanza cinco mil millones de pesos, pero es sujeta a un deducible. También está el bono catastrófico que, en caso de sismo, es de 150 millones de dólares, más o menos dos mil 700 millones de pesos. En caso de que ambos procedan, el dictamen del bono se entrega el 10 de octubre y los recursos estarían disponibles en noviembre. Los recursos del Fonden operan mediante un fideicomiso en Banobras. Los miles de millones de pesos de este fondo pueden usarse para la reconstrucción de todo tipo de inmuebles, previa valoración del daño y solicitud de apoyo.

La Secretaría de Hacienda ha puesto información de los montos de los apoyos y seguros en la página de Transparencia Presupuestaria. Será fundamental que la operación del fideicomiso del Fonden sea transparente y clara. Fernando Galindo, subsecretario de Egresos, expresó que los recursos del Fonden serán auditados por la Secretaría de la Función Pública y revisados por la Auditoría Superior de la Federación. Ojalá que ambas puedan hacer un trabajo oportuno. No queremos que en esta ocasión se cuestione el uso de los recursos ahí encomendados.

Por otro lado, diversas asociaciones empresariales del sector privado constituyeron el fideicomiso Fuerza México para canalizar donativos y aportaciones en especie. En su Comité Técnico está el Consejo Coordinador Empresarial, el Consejo Mexicano de Negocios, la Asociación de Bancos de México, Gentera, la ANTAD, Grupo Financiero BX+, entre otros. El sector privado tendrá que poner aquí el ejemplo en lo que hace a transparencia, claridad y rendición de cuentas.

Muchas instituciones bancarias y de otra índole ofrecieron apoyar multiplicando los donativos que recibieran de la gente. La sociedad hoy más que nunca demanda saber qué se hace con el dinero que donó y ver que las empresas están cumpliendo con sus promesas.

Cuando hay tanto dinero de por medio, tantos fondos, tantos fideicomisos y tantas entidades involucradas, la organización, si bien es fundamental, es prácticamente imposible. Poca organización y el desvío del dinero llegará veloz, pero un exceso de trámites administrativos hace inoperante la gestión. Los recursos que se entregarán a través de monederos -seis mil 500 millones de pesos- abren la puerta a todo tipo de desvíos y malas prácticas.

La transparencia la tenemos que exigir, pero también la tenemos que ofrecer. El sector público y el sector privado enfrentan un enorme reto que también representa una oportunidad de cambio. Lo que menos necesita este país es seguir jugando 'dónde quedó la bolita'.

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* La autora es profesora de Economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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