Opinión

Valdano y los 11 poderes del líder


 
Jorge Valdano, el ex futbolista argentino integrante de aquella selección que se llevó la Copa Mundial en México 86 y que desde hace tiempo hace del futbol una metáfora para extrapolarlo a la vida toda, nos ofrece ahora 'Los 11 poderes del líder' (2013, Conecta, Random House Mondadori). 
 
A partir de este juego “salvaje y sentimental”, como dice el propio Valdano citando al escritor Javier Marías, el autor nos conduce de la cancha a la empresa, del vestuario a la sala de juntas, de la acción al pensamiento y de la anécdota a la ilustración.
 
 
El libro trata de la gestión de los equipos desde el liderazgo, pero también de la gestión de la propia vida desde el auto liderazgo, pues quien quiera dirigir su destino tendrá que empezar por ser su propio líder.
 
Si usted conoce textos de Jorge Valdano ya sabrá que de forma continua expone razonamientos que luego sintetiza de manera contundente, como lo hace cuando afirma que “El equipo es un estado de ánimo”, lo que a mí me anima a llevar esta frase al extremo hasta creer que “El equipo es su estado de ánimo”.
 
Entre conceptos suyos y afirmaciones de otros, este peculiar filósofo del futbol, de la empresa y de la vida, va dejando en cada página semillas de luz para quien busca claridad en el complejo mundo del liderazgo.
 
Así, oímos decir a Pep Guardiola que “El líder es el que hace mejor a otro”, y al propio autor afirmar que hay que “exigirle al profesional, porque es un imperativo laboral, y respetar a la persona, porque es un imperativo moral”.
 
Un mismo hilo teje “los 11 poderes” que destaca Valdano, el hilo, el tejido, el sustento de la ética. No se trata sólo de ganar, sino de hacerlo limpiamente, con el objetivo, la intención y la acción fundamentadas en los valores.
 
En el ir y venir del futbol a la vida, el autor subraya la importancia de una conciencia básica: “El futbol es más importante que mi equipo”. De allí derivamos, como responsabilidad profesional, empresarial y social, que la política es más importante que mi partido, el periodismo más importante que mi periódico, la economía más importante que mi empresa, la justicia y el derecho más importantes que mis fines.
 
Con este principio multiaplicable se protege al interés general por encima del interés particular y se contienen las tentaciones de los caminos ilícitos, dolosos, egoístas.
 
“La pelota no se mancha”, cuenta Valdano que dijo Maradona cuando se despidió del futbol como jugador. Cada quien debe aspirar a lo mismo, cualquiera que sea la cancha en la que juegue.
 
Con el hilo conductor de la ética como soporte del desempeño, leemos consistentes argumentos en favor de la esperanza, la pasión, el estilo, la palabra, la humildad
 
En ese marco, Jorge Valdano transmite y contagia una convicción que fortalece el liderazgo y, con base en la ética, lo pone al servicio del deporte, la empresa, la política y la sociedad: “Se trata de dignificar el camino para sentirnos felices y orgullosos del desenlace”.