Opinión

Vaivenes productivos

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industria automotriz

Mientras que diversas variables muestran una recuperación moderada pero sostenida –empleo, salarios reales, consumo, inversión privada y ventas– la producción, en particular la industrial y la manufacturera, han registrado fluctuaciones que hacen dudar, mes a mes y con cifras desestacionalizadas, que efectivamente se esté consolidando un repunte de la actividad económica nacional.

Cada vez que se publica nueva información mensual o trimestral (actividad industrial, IGAE, PIB) los medios de comunicación, y también los analistas especializados, interpretan aceleración o desaceleración económica en función de la cifra reportada, lo que da la impresión de cierta esquizofrenia en el crecimiento del país.

Dicha interpretación es correcta; lo que ocurre es que la actividad industrial está exhibiendo una elevada volatilidad, no sólo en México sino también en Estados Unidos con la que existe una estrecha correlación, y en otros países desarrollados de Europa y Oriente.

En lo que se refiere a la producción industrial estadounidense, de tasas de crecimiento promedio de 3.0 por ciento a fines de 2013, pasó a incrementos del orden de 4.5-5.0 por ciento en el segundo semestre de 2014 y de 3.5 por ciento en el primer bimestre de este año. Esta desaceleración se asocia a la contracción de la producción de petróleo en ese país, consecuencia de la reducción de los precios; a condiciones climatológicas adversas (como en el primer trimestre de 2014 prevaleció el mal tiempo en la zona este); y a una pérdida de dinamismo de la industria manufacturera.

En marzo el índice de pedidos de dicha industria se situó en 51.5 puntos, muy cerca del nivel considerado de contracción (50 puntos) y casi 10 puntos inferior al del último trimestre de 2014.

Entre el último trimestre de 2013 y los primeros dos meses de 2015 la variación de la actividad industrial de México ha fluctuado entre -1.0 y 2.5 por ciento, y su dinámica de crecimiento se redujo de 2.2 por ciento en el segundo semestre de 2014 a sólo 1.2 por ciento en el primer bimestre de este año.

Además de una menor expansión de las exportaciones manufactureras a Estados Unidos, en la reducción y volatilidad de la producción industrial incidió el sector minero, en particular la producción petrolera. Por rama de actividad, en enero-febrero se registraron contracciones en productos derivados de petróleo y carbón, industrias metálicas básicas, química y maquinaria y equipo, todos vinculados con la provisión de insumos a la industria estadounidense. En contraste, los sectores orientados a la exportación de bienes finales a ese país (automotor y fabricación de equipos de cómputo) continuaron con un elevado dinamismo, resultado de la demanda de bienes de consumo duradero.

Lo anterior se dio en un contexto de deterioro de las expectativas empresariales en México: en marzo el índice de confianza empresarial del sector manufacturero disminuyó 3.2 puntos a tasa anual, con lo que acumuló cuatro meses de caídas consecutivas, que se sumó a reducciones de los índices de pedidos manufactureros y de volúmenes esperados de producción.

Como en el primer trimestre, parecería que el resto de 2015 será de una elevada volatilidad nacional e internacional en materia de expectativas y de actividad industrial, en la que cualquier evento incidirá con mayor impacto que en el pasado. La lista es larga: altibajos del precio del petróleo; evolución de la producción petrolera, incluyendo casos como la explosión de la plataforma Abkatun; recortes (adicionales) al gasto público; aumento de las tasas de interés externas e internas; inestabilidad cambiaria; y aspectos político-electorales, desde las campañas hasta los resultados de las elecciones de junio.

Ello sin considerar factores de corte más “estructural” como los efectos de la delincuencia organizada en las actividades productivas (casos del robo de mineral de hierro en Michoacán y de la mina de oro en Sinaloa), de la corrupción y de los deficientes mecanismos de ejercicio del gasto público, más allá de que para 2016 se integre un “presupuesto base cero”.

Twitter: @ruizfunes

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