Opinión

Va el resto

  
1
  

  

epn

Como usted sabe, quienes se dedican a la política luchan por el poder. En democracia, su objetivo es siempre la siguiente elección. No es lo único que hacen, pero sí lo que ocupa la mayor parte de sus esfuerzos y tiempo. Tratan de leer lo que sus votantes quieren, y hacerlo, o al menos que parezca que lo hacen. Por eso la presión en democracia funciona. Pero esa famosa frase: “los políticos piensan en la próxima elección, los estadistas en la siguiente generación”, es un absurdo. Algunos políticos aprovechan una parte de su tiempo para tomar decisiones de largo plazo, pero conscientes de que eso les costará. Ahí están las reformas y el costo político que han tenido.

Los cambios en el gabinete deben evaluarse en esa lógica. Peña Nieto está pensando en la próxima elección, y ésa es la del Estado de México. Si el PRI pierde el Edomex, se acabó. El regreso a la presidencia se construyó desde esa gubernatura, con la 'marea roja' que fue a ganar Yucatán en 2007; Nuevo León, Querétaro y San Luis Potosí en 2009, además de la Cámara de Diputados, y en 2010 Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Veracruz y Zacatecas. Candidatos jóvenes, replicando al gobernador del Estado de México, con apoyo financiero y humano desde esa entidad. Sin eso, el PRI no hubiese podido recuperarse de la terrible derrota de 2006, que no sólo los dejó en tercer lugar, sino que casi los extinguió. Perder el Estado de México le quitaría el casi.

Si se pierde el EdoMex, ni pensar en la presidencia. Por eso se nombra secretario de Desarrollo Social a Luis Miranda, el gran operador y amigo de Peña Nieto, que como subsecretario de Gobernación se dedicó a replicar el viejo modelo priista de negociación: dinero, dinero y más dinero. Con resultados deplorables, me parece. No encuentro otra explicación a su nombramiento, más que quieren dedicar todo el presupuesto posible desde Sedesol a evitar una derrota en el Estado de México. No sé todavía con qué candidato, porque sobran: desde Alfredo del Mazo, que debió hacerse a un lado hace seis años para impedir la ruptura con Eruviel, hasta Luis Videgaray, según muchas columnas, pasando por Ana Lilia Herrera, hoy secretaria de Educación en la entidad, o Carolina Monroy, secretaria general del PRI. Ya se pelearán por la oportunidad, pero seguros de que cuentan con todo el respaldo de Peña Nieto y la Sedesol para evitar la derrota.

Visto desde esa perspectiva, tanto la salida de Videgaray como el nombramiento de Miranda tienen mucha lógica, y el cambio de Meade, de Sedesol a Hacienda, tiene el respaldo de su anterior paso por esa secretaría, además de todo en un sexenio panista.

Por esa razón, creo que no hay que interpretar estos cambios ni en la lógica de 2018 ni en la de un cambio de rumbo o dirección del gobierno de Peña Nieto. La permanencia de Osorio Chong en Gobernación no me parece que lo convierta ya en el candidato declarado, ni mucho menos. Me parece que el presidente sigue pensando en heredar a la siguiente generación y no a personas de su misma cohorte. Pero también quisiera insistir en que, en este siglo, pertenecer al gabinete no ha servido para alcanzar la presidencia, al contrario.

Así que ya podemos reducir el último año de gobierno del presidente Peña Nieto a sólo diez meses: 299 días desde hoy hasta la elección del Estado de México, o de la supervivencia del PRI. Creo que en eso está pensando Peña Nieto, y tal vez sea correcto que así sea. Es un político.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

También te puede interesar:
Limitar gobernadores
Última opción
Amenaza