Opinión

Uta

 
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Xóchitl Gálvez.

Muy raro: hay cosas que cuando deben terminar, empiezan. Gil soportaba con estoicismo los calores de la canícula. Arremangó su camisa, secó el sudor de su frente y abandonó el mullido sillón del amplísimo estudio. Lo leyó en su periódico Reforma: “los candidatos a jefaturas delegacionales y diputaciones locales y federales dieron arranque a sus campañas, avalados por sus líderes partidistas, en diferentes puntos de la Ciudad de México”. Gamés perdió el sentido durante dos segundos. ¿Las campañas arrancan? Gil pensó que estaban terminando, por piedad. ¿Empezando, en gerundio? ¿Y todo cuanto ha visto Gamés, dónde debe inscribirse? ¿En el topos uranus? Total, que las campañas en la Ciudad de México empiezan, muy bonito.

Gil no quisiera ponerse pesado, pero todo lo que nos hemos tenido que tragar en los últimos días, ¿qué era? Nada, simulacros democráticos. Dirán que Gil es uno de los jinetes del neoliberalismo, pero por Dios, Liópez en los estrados de las delegaciones del DF apoyando a los candidatos de Morena, ¿nada? ¿Una parte del cosmos? Caracho. No somos nada.

Candidatos cuyos nombres Gilga ha olvidado y cuyos partidos han caído en la oscuridad del olvido ocurrieron al inicio de sus campañas ante la mirada vidriosa del pobre Gil. Yo cumpliré, yo llevaré, yo traeré, y nadie, absolutamente nadie, promete lo esencial: dejaré de fastidiarlos; si me elijen, no me verán sino por las obras de gobierno y las medidas de seguridad. Hay quienes creen que la democracia consiste en que el candidato elegido aparezca a diario en nuestras casas. Mju.

Empresas cerradas

El dirigente nacional de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra), Rodrigo Alpízar Vallejo, afirmó que desde septiembre de 2014, cuando se registraron los hechos de violencia en Iguala, mil 300 empresas, han cerrado en Guerrero.

Miren, no se lo tomen a mal a Gilga, pero la verdad le parecen pocas las empresas cerradas. Nadie hizo nada, ni el gobierno local, ni el gobierno federal, por mantener con vida a la empresa guerrerense. En cambio y si le permiten a Gamés, le dieron todas las ventajas a los grupos violentos cercanos a la Ceteg. Como lo único que no tiene fin es el optimismo, Alpízar Vallejo dijo que sí hay condiciones para que en Guerrero haya elecciones. Perfecto, todos a sus puestos, que nadie se mueva: a votar y a bailar.

Por cierto, la sala Superior del Tribunal Electoral del Poder de la Federación revocó por unanimidad el acuerdo de Instituto Electoral del Distrito Federal por el que se le negó el registro a la panista Xóchitl Gálvez. “Haré una campaña austera, ética, apegada a la legalidad, será una campaña donde no le vamos a apostar al dinero”.

Correcto, muy loable (gran palabra), pero eso le importa poco a Gil porque él vive en la Cuauhtémoc, uno de los territorios donde Mancera y Liópez se juegan su futuro político. Monreal y Liópez, a todo meter (se quieren quedar con las hectáreas), el PRD indeciso canta: uno no sabe nunca nada. Si usted no vive en la Cuauhtémoc, seguramente le importa una pura y dos con sal que José Luis Muñoz Soria sea el candidato del PRD a la Cuauhtémoc. Cierto, vale gorro, sobre todo si pensamos que los delegados de la Cuauhtémoc han sido uno peor que otro desde hace años. Malísimos.

Delegados inútiles

Un amigo de Gilga con sentido práctico dijo en una sobremesa: se ha demostrado que no se necesitan delegados. Los dieciséis abandonaron sus puestos, largaron sus talentos, mju, a otros trabajos y la ciudad no lamentó nada, todo igual, no hubo motines, no aumentaron los robos a casa habitación (se siente bien escribir robo a casa habitación), los despojos de autos, igualitos. ¿Para qué se necesitan delegados? La verdad, para nada. Ahora mal: Gamés se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y meditó: lo que sí se necesita y mucho es el presupuesto. Dicen los que saben que las delegaciones Iztapalapa y Cuauhtémoc suman unos 7 mil millones de pesos presupuestales.

Quien gane estas delegaciones ganará seguramente el próximo gobierno del DF y tendrá un piso seguro para una campaña presidencial. Aigoeeei, se siente bonito escribir como columnista informado aquí y allá, donde las águilas hacen sus nidos.

La máxima de Chamfort espetó dentro del ático de las frases célebres: “Lo único que impide a Dios mandar un segundo diluvio, es que el primero fue inútil”.

Gil s’en va

Twitter:@GilGamesX

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