Opinión

Usted disculpe

Gil considera con toda seriedad que entre los requisitos imprescindibles para el ejercicio de un cargo público, más que una carta de antecedentes no penales y otras frioleras, los aspirantes deberían presentar tomografías del cerebro y, de ser posible, los resultados de sendas (senda, gran palabra) resonancias magnéticas. Así, podría saberse qué tienen en la cabeza los funcionarios públicos de la más diversa laya (a veces las grandes palabras vienen solas, sin invitación).

La presentación de este requisito arrojaría visiones extraordinarias que seguramente evitarían muchas tonterías y maldades contra la sociedad que los sostiene con el pago de sus impuestos. Claro, se sabe, es muy común la cabeza repleta de frutilupis; otras seseras vienen llenas de pequeñas piedras de río; otras cabezotas le traen a usted hojas secas de otoños pasados; y así, una tras otra, los interiores de las cabezas de aspirantes a la función pública, o de trabajadores en funciones, mostrarían diversos objetos: clavos, arcilla, tachuelas, papel picado. Algún neurólogo diría algo así: el juez Sutano tantos de cuantos tiene fruta cristalizada donde deberían ocurrir impulsos eléctricos, ese lugar en el cual ocurre la sinapsis.

De cabeza

¿Qué tiene en la cabeza el funcionario que dio la orden de detener a Sandino Bucio? Nada, sólo aire, una cabeza vacía. Antes de pensar que ese policía -Gamés supone que es un policía- forma parte de una conspiración contra el comunismo internacional, nadie debe dudar que ese funcionario es un estúpido.

Lo mandaron secuestrar en la calle, con violencia, sin un papel, un citatorio, una orden de presentación o arresto. Uno de lo secuestradores, es decir, uno de los policías, cargaba un arma larga. En unos minutos las redes sociales estaban en punto de ebullición. Gil quiere saber el nombre de la persona que dio la orden de llevar a la SEIDO al joven Sandino. Luego del numerazo, unas horas después lo pusieron en libertad. ¿No es ésta la estupidez del año? Alguien que no tuviera sólo aire en la cabeza habría dicho: “Jefe, no está el horno para bollos”.

Al día siguiente, aparece en su periódico Reforma, el joven Sandino Bucio cometiendo lo que parece ser un acto de violencia callejera con un pie de fotografía en el cual se informa que Bucio participó en el ataque a la puerta de Palacio Nacional y en el intento de bloqueo al aeropuerto de la ciudad de México. ¿Cómo se llamó la obra? Pues la obra se llamó: No damos pie con bola.

Los once jóvenes acusados de terrorismo y enviados a prisiones de alta seguridad fueron liberados. Juan Carlos Ramírez Gómora, juez decimoséptimo de distrito con sede en Jalapa ,considero que la PGR no sustentó las acusaciones contra los 11 detenidos durante los enfrentamientos entre jóvenes y policías. Durante la gresca, dice la nota de su periódico Reforma, tres mujeres y ocho hombres fueron arrestados por policías. La PGR los acusó de tentativa de homicidio, asociación delictuosa y motín. Las principales pruebas contra los detenidos se sustentaron en los dichos de los policías que participaron en el zafarrancho.

El juez consideró que las detenciones fueron producto de acciones generalizadas contra los manifestantes la noche de 20 de noviembre. Si Gil ha entendido algo, cosa improbable, los violentos a quien Gilga vio en videos, unos verdaderos trogloditas, porrazos de fuste y fusta son inalcanzables, inasibles, de humo, no sabemos quiénes son y nadie les pone una mano encima. Los arrestamos, los acusamos de delitos delirantes y luego nada. Lo ves y no lo ves. Unos magos de la ineptitud. Y pensar que Gil tiene la mejor opinión del procurador Murillo. No somos nada.

Chespirito

Gil declara enfáticamente que nunca ha considerado a Roberto Gómez Bolaños un genio del humorismo blanco. Ni siquiera lo considera un comediante mediano y mucho menos un guionista con humor. Chespirito hasta en la sopa. Adiós a un grande, el hombre bueno, el padre ejemplar, el marido cariñoso, el artista. ¿Artista? Cada vez que Gil oye la palabra artista piensa en Mozart, Van Gogh, Shakespeare. Gran éxito en México, América Latina y sabe Dios cuántas partes del mundo, pero sus creaciones fueron pésimas, sus chistes de dos pesos. No heredó de las carpas algo de Cantinflas, no tiene en su ADN ni un gen de Tintán, nada de Resortes. Si vamos a la televisión, a las misma televisora que ha producido telebasura en toneladas espirituales, Chespirito está muy lejos de los grandísimos Polivoces, del Loco Valdés. En fon. Los homenajes a Chespirito incluyeron la transmisión de una gran película mexicana, a la altura de Buster Keaton: El chanfle, qué barbaridad. El entretenimiento como sinónimo de la estupidez. En fon.

Gil encontró un anónimo en el ático de las frases célebres: “lo que hoy siente tu corazón, mañana lo entenderá tu cabeza”.


Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX