Opinión

Urge un plan de choque

 
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[Para 2018, Pemex tendrá alta demanda de ingenieros, para lo cual las instituciones educativas no están preparadas./Bloomberg] 

El precio del crudo mexicano en convergencia nominal con el tipo de cambio (ambos alrededor de 19, impactante). El peso prácticamente cada día en mínimos históricos, y máximos histéricos, ante la divisa verde. Además, colapso de bolsas de valores y una clara desaceleración en la economía estadounidense. Todos los pronósticos de crecimiento de México y la economía mundial para 2016 sólo conocen una tendencia: a la baja.

El gobierno mexicano parece pasmado ante los acontecimientos. Que ya se ajustó el gasto público el año pasado y que están las coberturas petroleras. Ni siquiera se susurra sobre la posibilidad de aumentar algunos impuestos. Que, bueno, igual habrá que modificar en algo las subastas de dólares del Banco de México, pero nada concreto por el momento. Uno diría que tanto en Hacienda como en el Banco Central les corre atole por las venas.

Pero lo cierto es que el gobierno mexicano tiene a una dupla notable al frente de ambas instituciones. Luis Videgaray y Agustín Carstens han logrado éxitos notables en sus respectivas gestiones. Entre las recientes por parte de la SHCP, la negociación de las coberturas petroleras, concretada en agosto a 49 dólares el barril. Un golpe magistral dada la evolución del precio que siguió. Por parte del Banxico, la inflación en mínimos históricos.

Ambos funcionarios traen una palabra a flor de labios: “sobrerreacción”.

Cierto, el ambiente es de incertidumbre y hasta pánico. Su argumento es que se calmarán las aguas y los sólidos fundamentos macroeconómicos de México brillarán entre otros casos que, esos sí, están al borde de una crisis. También factible, pero puede argumentarse que una sobrerreacción demanda un acto reflejo similar, aparte de que el mediano plazo no es tan halagador. Esto es porque las coberturas petroleras de 2017 probablemente serán mucho menores que las actuales. Y, por más que se trate de minimizar, los problemas de Petróleos Mexicanos son, hoy, brutales (las coberturas son sólo del gobierno federal). No puede pretenderse que ese lastre llamado Pemex no existe.

Además el año entrante el ambiente electoral estará (más) caldeado. Hoy hay margen de maniobra. Los próximos meses son el tiempo para ajustar con visión de futuro, no esperar a que ese futuro alcance a la economía mexicana. Y ese urgente programa de choque debe abarcar todas las dimensiones fiscales y monetarias: aumento de impuestos, congelación en el precio de las gasolinas (para tener mayor entrada fiscal por ese rubro) y recorte del gasto público. Por parte del Banxico, reactivación inmediata de las subastas de dólares sin precio mínimo para reducir la incertidumbre cambiaria (y además se junta un guardadito de remanente de operación para 2017) y mantener la tasa de interés en su nivel actual. Incluso, como un “golpe” de confianza, activar la línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional (por ejemplo, por unos 20-30 mil millones de dólares).

Los mercados están sobrerreaccionnando, sí, pero mostrar una actitud business as usual tampoco es aconsejable. Hay que actuar en concordancia, aparte de construir un escenario más sólido para el cierre del sexenio mientras haya margen y tiempo para ello.

Twitter: @econokafka

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