Opinión

Urge un gol a la Bolsa y este argentino puede meterlo

 
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ME gol argentino. (Especial)

Estamos en el minuto 80 del partido. Si tienen cuenta en una Afore, ustedes están en la tribuna, jersey al pecho, banderín en mano.

Un equipo es el de los choques externos marca Brexit o Trump, que bloquean el avance del rival. Frente a ellos, juegan de local el gobierno y la Bolsa Mexicana de Valores que tratan de ganar así sea por un gol a un año de que silbe el árbitro y vengan elecciones.

Entra de cambio el argentino Miguel Galuccio por el hipotético equipo de casa. ¿Su misión? Hacer la anotación que en esta analogía entre futbol y finanzas se traduce en una forma concreta: llevar algún papel a la Bolsa que los mexicanos puedan comprar para finalmente invertir en el rentable negocio petrolero. Hasta ahora, eso es un fracaso.

Desde 2015 sus representantes hablaron de que llegaría una fila de Fibras E, una especie de combos que incluyen un ducto de Pemex o una línea de transmisión de CFE, por ejemplo. Nada hay de eso. Apenas una Fibra E surgió y poco tiene que ver con energía.

Galuccio intenta colocar acciones de Vista Oil & Gas, una nueva empresa mexicana que se dedicará a explotar yacimientos petroleros. Lo interesante está en el modo.

Hoy esa empresa no produce una gota de hidrocarburos. Nada. Quiere llegar a la Bolsa para que inversionistas pongan el dinero que requiere para comprar una empresa que ya lo haga, o comprar los derechos que alguien tiene para explotar un pozo o un yacimiento de crudo o gas.

Vamos a los detalles, que es lo menos conocido: le interesa producir en México, sí, pero también en Brasil, Argentina y Colombia.

Otra. Esto no es para advenedizos. Vista va por el dinero de las Siefore, esos fondos de inversión que cuidan las Afore y en los que participamos todos quienes trabajamos en el sector formal.

¿Cuándo sabremos si accedieron Sura, Banorte, Citibanamex o cualquiera de las que compiten con éstas? En un par de meses, aproximadamente, cuando gente del mercado espera que Vista llegue a la Bolsa.

¿Qué harán con el dinero una vez que lo tengan? Lo guardarán un par de años en un fideicomiso en el Reino Unido y será invertido en valores gubernamentales de Estados Unidos.

¿Qué pasará mientras tanto? Galuccio y su equipo formarán el paquete de empresas o activos que pretendan comprar para que Vista Oil finalmente tenga una función petrolera.

Una vez listo el menú, regresarán con quienes compraron sus acciones para que, votación de por medio en asamblea, decidan el platillo que les venga en gana.

Votada la decisión, habrá quien se quiera bajar del barco si no le apetecen las viandas. Esa Afore X pedirá su reembolso y en efecto, le regresarán el dinero aunque salvo por alguna excepción, sin los intereses que obtuvo mientras esa fortuna estuvo guardada en tierras británicas.

En ese momento, otras Afore o inversionistas de otra índole podrán comprar las partes de Vista que otros no quieran y por ahí de 2020 entregaría ganancias y dividendos a sus accionistas. A las Afore. A ustedes que las fondean.

Ese sería el desenlace del eventual gol de Galuccio que ocurrirá cerca del minuto 90 de este sexenio. Pero, ¿por qué él y no otro?

Galuccio conoce México muy bien. Condujo acá las actividades de la más atareada perforadora de pozos que siempre ha trabajado bajo petición de Pemex: Schlumberger, con oficinas centrales en Houston, Texas.

Pero hay más que eso. Hubo un evento clave en su carrera. En abril de 2012 el gobierno argentino de Cristina Fernández nacionalizó la petrolera YPF quitándole a la española Repsol el control de esa empresa.

La estrategia fijó un reto para esta nación con mal historial crediticio. ¿Quién habría de poner el dinero para que un gobierno sin plata invirtiera en petróleo?

Cuando joven, Galuccio pasó por YPF. Por eso Cristina Fernández mandó traer su talento para resolver el acertijo. Primero lo nombró asesor y luego director de YPF a partir de mayo de 2012.

Galuccio encontró la fórmula para conseguir financiamiento. En contra de influencias peronistas la enorme Chevron entró al combate. Con dinero de la estadounidense, el ex-Schlumberger trajo de vuelta a la carrera a la empresa estatal petrolera. En ese cargo desarrolló Vaca Muerta, el único yacimiento importante hoy de Argentina.

El gol que quiere meter acá Galuccio tiene nombre técnico. Se llama SPAC (Special Purpose Acquisition Company) y pretende meterlo de la mano de Riverstone, una administradora estadounidense de fortunas, especializada en energía.

Quienes critican estos instrumentos señalan el interés de empresas como Riverstone en cobrar comisiones a costa de los inversionistas. Aquellos a favor, abogan por las opciones que de otra manera no llegarían al mercado. Justamente lo que hasta hoy ocurre en México, en donde en pleno 2017 nadie puede invertir en el negocio petrolero que hace mucho pasó de los 100 años de edad.

Twitter: @ruiztorre

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