Opinión

Urge un acuerdo del Estado mexicano

  
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dreamers

Mi lema en la vida es: 'No te rindas y seguirás avanzando'. Lo que hago no sólo ha cambiado a mi familia, a mis sobrinos, a mi mamá: antier me escribió una muchacha de mi pueblo para decirme que me había visto en televisión, que estaba inspirada por mi ejemplo. Eso me motiva porque ya derrumbamos la barrera que nos hacía pensar que alguien de pueblo no llegaría a hacer algo grande. Con los dreamers me di cuenta de que podía motivarlos y ellos me motivan a mí: Yohan García, Nueva York.

Frente a las amenazas de fuera, la peor de las respuestas será no estar lo suficientemente preparados y con acuerdos fundamentales que demandan del gobierno un poderoso liderazgo y contundencia. Estamos hablando de una agenda del Estado mexicano, que va más allá de las autoridades y exige participación y respuesta de todos los sectores.

No hay más camino, por encima de cualquier otro interés por legítimo que sea, que acordar una agenda: el destino del TLC, cuya sola idea de renegociar tiene ya graves consecuencias; el destino de los miles y miles de dreamers y sus familias; las remesas... sólo por mencionar algunos.

Llegará la 30 edición de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara. En la FIL no hay muros y las letras se transforman en los puentes más sólidos para volvernos a ver y no sólo mirarnos, para volver a escucharnos y dejar aunque sea por unas horas los arrogantes monólogos.

La pluralidad le gana la batalla a la descalificación de quienes se asumen como dueños de la verdad y la tolerancia recorrerá los pasillos, no como la concesión de soportar al otro, sino como la disposición para escuchar, aprender, disfrutar, gozar y también disentir de manera civilizada de aquellos que, sintiendo o pensando distinto, enriquecen nuestro mundo.

Nos urge un oasis en el que la inclusión y el respeto nos permita, aunque sea por unos días, dejar de lado la dolorosa y siempre perdedora polarización.

Porque justo cuando la demagogia y el empoderamiento de liderazgos nacionalistas amenazan la democracia y muchas de nuestras libertades, las miniguerras civiles se han desatado en nuestro país.

Abrirá paso donde ésta utopía del encuentro civilizado se hace posible; donde la poesía recobra su inconmensurable valor y presencia; donde se encuentran todos los géneros literarios y diversidad de pensamientos, que lograrán acallar por algunos días la Torre de Babel en que angustiosamente se va desarrollando la 'normalidad' de nuestra vidas.

Es tiempo de elegir nuestras batallas. Tanahiri, José Manuel y Pedro, entre otros, estarán participando como protagonistas, compartirán sus historias de no rendición y de un esfuerzo que no tiene límites al igual que sus sueños. A estas voces se suman las historias de 41 dreamers en el libro que presento el próximo sábado 26 de noviembre en el marco de una de las ferias más importantes de México y el mundo, Nosotros los dreamers, historias de vida más allá de la frontera.

Estos dreamers nos convocan a no dejarlos solos, a hacer nuestras sus batallas y también las de sus padres. Y entonces habrá que voltear a mirar más allá de nosotros mismos, porque enfrascados en guerras al interior de los partidos, en confrontaciones y descalificaciones entre quienes sienten y piensan distinto, en las redes del odio y las murallas que reclamamos a otros que no levanten, pero que solemos construir entre nosotros, la energía y la unidad que demanda esta nueva realidad que hoy enfrentan México y el mundo después del 8 de noviembre simple y sencillamente no será posible.

Más nos vale elegir bien nuestras batallas, aquellas que más temprano que tarde terminarán por afectarnos. ¿Qué haremos frente a las amenazas de un populismo con el mayor poder político del mundo?

Y en este propósito también deberemos resolver lo que desde dentro impide un mejor crecimiento; una seguridad que devuelva certezas básicas a la población y el ejercicio de la ley como regla y no como excepción. Frente al vecino gigante que fija reglas distintas, ni miedo ni parálisis ni guerras evitables.

Me encantaría que nos vieran como un recurso. Queremos aportar algo a México porque todavía nos sentimos mexicanos y hay todo un ejército de personas que estamos capacitadas en ciertas áreas; si hubiera una posibilidad, aquí estamos: Ana Gómez, California.

Twitter: @JosefinaVM

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