Opinión

Urge que Ildefonso
dé luz sobre Cuba

1
 

 

Guajardo

En poco más de cuatro semanas la empresa de procesamiento de pagos MasterCard abrirá la posibilidad de que los tarjetahabientes estadounidenses que utilizan sus servicios lo hagan por primera vez en Cuba. Este anuncio, hecho la semana pasada, fue recibido con un apetito renovado por parte de la gente de negocios, que estima que abrió la puerta para que otras empresas hagan lo mismo tras la normalización de las relaciones que anunciaron los gobiernos de Barack Obama y Raúl Castro.

El martes una segunda empresa de servicios financieros, American Express, también anunció que lanzará operaciones en Cuba, sin dar muchos detalles al respecto. Asimismo, en el Reino Unido se preparan foros y conferencias sobre las oportunidades que supone el regreso de Cuba al escenario del capitalismo global. El chairman de The Cuba Initiative, Lord Hutton of Furness, escribió hace poco que “resulta vital que los bancos y las compañías británicas se involucren rápidamente, de tal manera que el Reino Unido desarrolle una posición fuerte en Cuba, y se incrementen los intereses económicos británicos en la región”.

No hay duda de que Cuba representa una oportunidad de negocios relevante a partir de este momento histórico. Pero a pesar de nuestra cercanía con ese mercado, México se ha visto sumamente lento en identificar y plantear esas oportunidades al empresariado nacional.

Los 11.3 millones de habitantes de Cuba necesitan muchos satisfactores básicos que por 50 años les han sido negados: desde productos de consumo, hasta soluciones de vivienda moderna, incluyendo productos y servicios que eleven su nivel de vida en materias tan esenciales como el entretenimiento, los servicios financieros o las telecomunicaciones.

Por todo lo anterior sería urgente que la Secretaría de Economía de Ildefonso Guajardo trace una ruta de oportunidades para que el empresariado mexicano aproveche el mercado que se abrió. La cercanía física de México hacia la isla hace que miles de empresas nacionales puedan convertirse en proveedores preferentes en el arranque del capitalismo cubano.

¿Qué tal, por ejemplo, que empresas como Consorcio Ara u Homex vendan casas prefabricadas ahí; que Banorte haga pruebas de mercado para ofrecer productos de ahorro y crédito simples; o que Grupo Nacional Provincial venda seguros de daños o de vida? ¿Qué tal que Farmacias del Ahorro abra su primera sucursal? ¿O que Julio inaugure su primera boutique de moda? ¿O que Dormimundo ponga una tienda de colchones?

La oportunidad es notoria; pero mucho ojo, pues no es únicamente de naturaleza diplomática como muchos lo quieren hacer ver. Esto, fundamentalmente, es una mina de oro de negocios. Aprovechémosla.

Twitter: @SOYCarlosMota

También te puede interesar:
Cómo podría doblegar AT&T a Slim
​Sector lanzará Estrategia Nacional de Gastronomía
Carstens, vigilante del petróleo