Opinión

Urge otra universidad nacional

Desde hace 40 años que no se crea una universidad nacional en México y parece urgente hacerla. Si hay universidades públicas rezagadas con respecto a instituciones privadas y así se quieren quedar, no hay remedio para ellas. La letra con sangre no entra.
Pero a los jóvenes que sí quieren prepararse y están deseosos de entrar en la disciplina del estudio, hay que abrirles oportunidades.
Urge una nueva, o nuevas universidades públicas que empiecen, desde el inicio, con rigor académico de primer mundo y se premie con becas y estímulos a los mejores.

No hay espacio para ellos en México, salvo que tengan dinero y puedan pagar una buena universidad privada. Hay que crear esos espacios.
El hecho es que la UNAM sólo recibe a 8.9 por ciento de los que aspiran a ella, y el resto de los jóvenes carga de por vida con el mote de “rechazados”.

Y no es que todos los rechazados no entran a la UNAM por ineptos para estudiar una carrera universitaria, sino porque no hay lugar físico disponible para ellos.

Resulta incomprensible que un país como México, que está entre las principales economías del mundo y aspira en un mediano plazo a entrar al club de los desarrollados, no pueda dar educación superior a quien la necesite, por falta de espacio.

Simplemente no hay lugar y los que no entraron tienen que irse a la informalidad o a puestos menores en la economía formal porque son “rechazados”.

Desconozco el daño psicológico que ello pueda acarrear a una persona, pero no es difícil imaginar lo que siente un muchacho al que le preguntan: ¿tú, qué eres? Y responde: rechazado.

Tienen calificaciones aceptables y alcanzaron un puntaje satisfactorio, pero no encontraron cabida en la universidad porque hay muy pocas vacantes. No son flojos ni ignorantes, simplemente no hay cupo en las universidades públicas.

Ningún gobierno con sensibilidad social puede abandonar a su suerte a cientos o decenas de miles de jóvenes cada año, a pesar de tener la capacidad intelectual para cursar una carrera o una especialidad técnica.

La falta de atención del Estado a la juventud se refleja en la distribución del ingreso y en la escala salarial.

De acuerdo con los datos de la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, al segundo trimestre de este año 85 por ciento de los 14 millones 648 mil 678 jóvenes ocupados gana menos de seis mil pesos al mes.

En otras palabras, 12 millones 543 mil 652 jóvenes de entre 15 y 29 años de edad tienen un ingreso que no rebasa los tres salarios mínimos al día.

Sólo cinco millones 400 mil jóvenes tienen un empleo formal. El resto vende en la calle.

No tienen acceso a salarios decorosos porque les falta preparación. No tuvieron acceso a alguna especialidad técnica o a una carrera universitaria.

Sólo 15 por ciento de los jóvenes ocupados tienen buenos sueldos. Se trata de una pequeña élite. La dinámica no tiende a la ampliación de las oportunidades, sino a la concentración.

Ahí está la urgencia de crear nuevas universidades y politécnicos: con jóvenes sin preparación académica superior ni conocimientos técnicos, no pueden aspirar a más. Es una desgracia. Y es una injusticia.

Estelas

La Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de Inseguridad Pública del Inegi nos ubica en la realidad: Chiapas es el estado más seguro del país. ¿Influye un buen gobierno como el de Manuel Velasco? Sí. Pero sobre todo nos desmiente la relación pobreza-delincuencia. Los pobres no son delincuentes por definición.

Twitter: @PabloHiriart