Opinión

Una terrible pesadilla
en Chihuahua

 
1
 

 

Ambulancia del IMSS. (Edgar López/Archivo)

Hay asuntos difíciles que quien escribe desearía evitar o francamente nunca haberse enterado; pero cuando resulta inevitable, con la herida abierta hay que abordarlos. De pena extrema es el caso del niño Christopher Raymundo Márquez Mora, de tan sólo seis años de edad.

No, no es cierto que se trataba de un juego. Ya han habido diversos testimonios de vecinos que aseguran que la pandilla formada por cinco menores se había convertido en un flagelo para la colonia Laderas de San Guillermo.

La banda, en la que sobresalían dos niñas, se deleitaba cazando perros, gatos y gallos lo mismo al utilizar cuchillos o apedreándolos y más tarde asfixiarlos con sus propias manos.

Christopher vagaba en las noches empujando una destartalada carriola en la que paseaba a su discapacitado hermano menor y solicitaba comida, harapos o lo que pudiera arrebatarle a la vida. El niño sin ninguna defensa ni padre o madre que viera por él, fue blanco del apetito siniestro de “sus amigos” e incluso primos lejanos que componen esa amenaza viviente.

Inicialmente se dijo que jugaban a lo que tanto han visto en los medios, la tele y la prensa: un secuestro. Y para ello, a Christopher lo amarraron, tiraron en tierra, apedrearon y más tarde acuchillaron hasta 17 veces en la espalda. ¿Eso es la diversión que buscaban, un juego?

El sociólogo e interrogador de la Fiscalía General del estado, Carlos Ochoa Quiroz, ha enfatizado que en ningún momento se trató de un juego. Indica que hubo una premeditación y su autor intelectual podría ser una mujer sumada a lo que sería una aparición de sicópatas.

La madre del pequeño asesinado, Tania Mora –inimaginable–, tiene una cuenta en Facebook en la que se pronuncia a favor de las armas largas y el consumo de drogas. Sólo el pasado 5 de mayo hizo subir diversas fotos de cocaína y la exaltación de diversas formas de administrarlas en el cuerpo.

Estamos pues ante una novela de Dickens o la creación de un guion para una película de zombies criminales, tan gustado asunto en estos días en la televisión norteamericana.

Tania Mora, mujer de su tiempo e influida por lo que alcanza a distinguir más allá de sus narices, tiembla al anunciar ante periodistas chihuahuenses que “primero veremos qué nos dicen las autoridades y luego ya sabremos si hacemos un plantón o marchas para exigir justicia; si así no entienden, entonces haremos justicia por propia mano”.

El psiquiatra experto en casos violentos, Enedino Sáenz Acosta, no descartó la existencia de una sexta persona adulta implicada en el macabro asesinato por lo bien orquestado del proceso aprovechando el placer que la banda de adolescentes siente ante el descuartizamiento en vida de diferentes animales probadamente repetidos por esos muchachos.

“La forma en que a Christopher lo ultrajaron, cómo le sacaron los ojos, la manera en que lo lapidaron, todo eso fue estudiado con anterioridad. Esos menores de edad han de haber sido influidos por alguien y quizás hasta amenazados para que cometieran ese horroroso asesinato”.

No hay duda, estamos ante el quinto infierno de Dante, ya que pareciera que en Chihuahua esto no es nuevo. De acuerdo con las cifras del Tribunal Especializado en Justicia para Adolescentes, del 1 de enero de 2014 al 18 de mayo de 2015 ¡existen 64 menores de edad que han cometido al menos un asesinato!

Los videojuegos violentos, las series de acción, las películas de gángsters, la multiplicación y exaltación de las armas y sus consecuentes muertes, forman parte de un ambiente explosivo y patógeno que recorre al país en el que no falta día sin secuestros, ejecuciones, asaltos y todo un inventario de atrocidades físicas y anímicas.

El martirio de Christopher de tan sólo seis años no ha causado estupor ni tampoco ha movido a organizaciones de salud mental ni de otro orden para saber qué ocurrió y que eso no se repita; no, nos ocupamos de asuntos que bien pudieran ser secundarios para el desarrollo mental y físico de nuestros hijos y nietos.

¿Cuál será el futuro de las actuales generaciones en Chihuahua con los ejemplos paradigmáticos de las Muertas de Juárez y el Cártel del mismo nombre?

Twitter: @RaulCremoux

También te puede interesar:
¿Le hace falta una cédula de identidad?
El hartazgo de los votantes
De la reforma 'chilanga' a la reforma educativa