Opinión

Una solución con visión global: Link 360

 
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SAT.

David Ricárdez.

Socio de la Práctica de Impuestos y Legal de KPMG en México.

Contar con información clave para la toma de decisiones, así como administrar los riesgos derivados del cumplimiento de obligaciones fiscales, se ha convertido en una necesidad para las empresas. Además, el aumento de la carga de trabajo y la complejidad de las normas, impide que los equipos internos de las compañías logren desarrollar nuevos espacios de análisis.

Actualmente, cada vez se comprende con más claridad que el área de Impuestos es capaz de compartir información estratégica para el crecimiento de la empresa, e incluso, apoyar el lanzamiento de nuevos productos o servicios, con la finalidad de contribuir a la reducción de costos, por medio de las ventajas e incentivos que ofrecen los reglamentos fiscales. En otras palabras, lo que antes era considerado un equipo administrativo que solo generaba costos, ahora se percibe como un segmento del negocio que permite ahorrar dinero y generar retornos.

Las compañías deben calcular y pagar sus impuestos conforme a las normas de las autoridades. Dicha actividad no es estática porque se encuentra sujeta a cambios constantes, así como a distintos enfoques e interpretaciones. Si las empresas pagan antes del plazo estipulado por el regulador, podrían ser acreedoras de incentivos; sin embargo, incumplir las fechas, les genera multas y recargos.

La Reforma Fiscal aprobada en México, incluyendo la entrada en operación de la contabilidad electrónica, no hace sino agregar nuevos requisitos a quienes se encargan de asegurar el cumplimiento de las obligaciones fiscales. Fenómenos similares ocurren en otros países, por lo que no es extraño que las compañías globales estén creando oficinas específicamente orientadas al cumplimiento de obligaciones fiscales, así como del ámbito laboral, ambiental, aduanal, entre otros temas.

Una sola herramienta, para afrontar distintos requerimientos

Ante la necesidad de hacer frente a nuevas y más detalladas obligaciones fiscales; a cambios en materia de fiscalización por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT), y a la demanda de promover el crecimiento de los empleados de la propia organización, es recomendable que los directores de Administración y Finanzas se planteen la posibilidad de contar con herramientas que potencien los recursos, con el fin de asegurar un mejor cumplimiento, al menor tiempo y costo posibles.

El objetivo de estas herramientas es lograr el cumplimiento ante la autoridad fiscal, y, simultáneamente, integrar todos los niveles y áreas de las corporaciones que consolidan a muchas empresas, incluso de diferentes giros, así como a sus subsidiarias o sucursales en diferentes estados y países, las cuales, están sujetas a diferentes regímenes fiscales, de este tipo existe una creada por KPMG llamada Link 360.

Dicha herramienta está conformada por una red de especialistas en cumplimiento fiscal, con procedimientos estandarizados y parámetros preestablecidos, la cual permite gestionar diversos negocios y contar con información robusta en tiempo real, para la toma de decisiones.

Evitar incumplimientos se traduce en crecimiento

No son raros los choques respecto de la interpretación de ciertos aspectos de la contabilidad y la ley fiscal y, en ocasiones, no hay más remedio que llegar a los tribunales y, en su caso, a la Procuraduría de la Defensa del Contribuyente (Prodecon). Todo esto puede resultar oneroso, porque son trámites que se prolongan por meses, cuando lo que se espera es que las compañías se dediquen al negocio principal, para generar crecimiento.

Las empresas requieren un equipo de Impuestos y Cumplimiento robusto, con especialistas que cuenten con información actualizada, no solo en el área de Impuestos Diferidos, sino también en Finanzas, Recursos Humanos y Seguridad Social, Impuestos Locales, entre otras.

Los recursos financieros pueden ser eficientes por medio de una combinación de factores que permita sacar el mayor partido del equipo local y, al mismo tiempo, obtener ayuda, soporte y asesoría de un equipo de outsourcing. En la medida en que se logre enriquecer esta actividad, se obtendrá un beneficio económico, optimizando el gasto operativo y minimizando el riesgo de incumplimiento y sus consecuencias en pagos excesivos, requerimientos, multas y recargos por pagos insuficientes o tardíos.

Con prácticas eficientes por parte de los equipos de Impuestos, pueden generarse ideas para mejorar la carga fiscal, además de potenciar oportunidades y estrategias que se conviertan en ahorros para la empresa. Las áreas que han alcanzado la habilidad para evaluar los coeficientes o factores de utilidad de años anteriores, disminuyen la posibilidad de realizar pagos provisionales mucho más altos de los debidos.

En el sistema tributario, hay infinidad de decretos, misceláneas y reglamentos que otorgan beneficios y estímulos. Para aprovecharlos hace falta personal y consultores actualizados en la materia. Esto incluye a los equipos profesionales en diferentes estados y países, cuya especialización puede hacer la diferencia.

Por estas razones, priorizar la funcionalidad y desarrollo de un gran equipo de Impuestos, con personal interno y asesores externos que se complementen entre sí, es una decisión trascendental que tomará el Director de Finanzas pensando siempre en apuntalar sus propias gestiones. Ya no se trata solamente de cumplir con el pago y la notificación de cumplimiento de las obligaciones fiscales correspondientes, sino que está de por medio la reputación de la compañía.

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