Opinión

Una sociedad viva, activa y comprometida

 
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DF

Presidente de Sociedad en Movimiento.

Los países son tan buenos como buena es su sociedad. Y para que una sociedad sea buena, requiere definir con claridad el país por el que está dispuesta a comprometerse, la forma de lograrlo y la exigencia que esto implica hacia el gobierno en turno, viendo a éste no como un obstáculo insalvable, sino como un aliado indispensable y conquistable ejerciendo, de ser necesaria, la presión indispensable para que atienda los reclamos de la ciudadanía a la que se debe.

Corrupción, palabra mil veces repetida para señalar el daño que causa a nuestra sociedad y que sigue rondando todos los ambientes y rincones de nuestro actuar, en lo político, en lo empresarial y en la sociedad.

¿Cómo transformar los buenos deseos en realidad?

Se requiere al igual que en cualquier gran proceso empresarial, militar o de cualquier otro sector, la definición clara de los objetivos a lograr y la forma de alcanzarlos.

¿Qué queremos los mexicanos (y me atrevo a generalizar).

1.- Un gobierno honesto y eficaz

2.- Crecimiento económico que permita la creación de empleos dignos.

3.- Abatimiento drástico de la pobreza y la desigualdad.

4.- Reducción significativa y sin tregua de la violencia .

5.- Justicia, justicia y justicia . Los ladrones –particularmente los de la clase política- a la cárcel. La aplicación expedita de la ley y el sensible abatimiento de la impunidad es un imperativo.

6.- Paz en todos los ámbitos. En el nacional, en el estatal, en el municipal, en la casa y en la familia.

7- Una sociedad participativa que exija sus derechos y sea capaz de cumplir responsable y dignamente con sus obligaciones.

8.- Un sector empresarial dedicado en cuerpo y alma a la creación y formación de empresas socialmente responsables que ofrezcan empleos dignos a sus trabajadores.

9.- Trabajadores que exijan sus derechos pero cumplan con excelencia sus obligaciones hacia la empresa que los emplea.


10.- Religiones capaces no sólo de mover los sentimientos de sus feligreses, sino de incitarlos a la acción en beneficio de sus hermanos, así como una educación de calidad comparable a las mejores del mundo y en donde los VALORES, así, con mayúscula, estén en el centro de su enseñanza

Dios nos ha dado, al nacer, unas cuantas monedas. Muchas de ellas para hacer bien a nuestros semejantes, pocas para nosotros. Pero más que la cantidad que hayamos recibido, será importante, mucho más importante, la forma en que las utilicemos. Estoy convencido de que aquel que recibió pocas monedas pero las utilizó con excelencia, logró una vida plena llena de realizaciones, que no necesariamente son materiales. El recurso económico excesivo, puede ser una fuente extraordinaria para procurar el beneficio de la gente que nos rodea, pero cuando su propósito es el lucro a favor de quien la posee, generalmente acaba hundiendo a su poseedor, porque la riqueza es un amo implacable sin sentimientos ni moralidad alguna.

¿Qué necesitamos? Crear redes ciudadanas desde las comunidades vecinales, escolares y gremiales, e integrarnos en proyectos de gran dimensión social que procuren el beneficio de la comunidad y persigan objetivos de gran visión hasta alcanzarlos sin reparar el gran esfuerzo que esto implica. Proyectos locales, de abajo hacia arriba, de los municipios a los estados y a la nación. Sin prisa pero sin tregua. Y pensar que los grandes proyectos empiezan, muchos de ellos, por pequeños proyectos impulsados por líderes sociales que infunden respeto y ánimo y que poco a poco van creciendo o uniéndose a otros hasta alcanzar una dimensión insospechada que transforma para bien el entorno político, económico y social en donde se desarrollan.

Repetiré esto mismo hasta el cansancio: México necesita tres cosas, líderes, líderes y líderes. Y quizás este líder carismático esté escondido en nuestro interior. No tengamos miedo en descubrirlo y ponerlo a ejercer su función.

Si los líderes honestos y valientes se ponen a trabajar a partir de la sociedad, México será otro en pocos años. Los deshonestos “líderes¨ políticos que tanto hemos padecido y seguimos padeciendo, no soportarán el embate de los primeros. Hagamos la prueba. Estoy seguro que funciona. ¿Quién levanta la mano?

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