Opinión

Una sociedad en movimiento

 
1
 

 

Corrupción. (poderindustrial.com)

Somos muchos los ciudadanos que estamos hartos, verdaderamente hartos de la corrupción.

Organismos empresariales, como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), hacen explícito también su hartazgo y señalan el enorme daño que está haciendo a nuestro país la corrupción que nos envuelve, misma que según el observatorio económico ¿México como Vamos? asciende a 341,000 millones de pesos al año.

Prestigiadas organizaciones de la Sociedad civil promueven la iniciativa de ley denominada 3 de 3 para combatir la corrupción principal, pero no exclusivamente, en el sector público, pues también aborda el papel de los agentes privados.

Se señala puntualmente, que una de las principales causas de nuestro raquítico crecimiento económico -poco arriba del 2%- es precisamente la corrupción imperante en nuestro país ¿Estamos conscientes del costo que esto implica para nosotros, los mexicanos?

Para nuestra vergüenza, México se encuentra en el lugar 95 entre 175 países en la materia que nos ocupa, pero más importante aún es que nuestra calificación a partir del año 2000 se ha movido alrededor de 3.5 sobre 10. Reprobados, sí, reprobados (y con orejas de burro).

La suerte está echada, pues el Congreso tiene que cumplir con la Constitución y aprobar las 7 leyes secundarias que integran el Sistema Nacional Anticorrupción a más tardar el próximo 28 de mayo.

Pero ¿Cual será la suerte de esta legislación? Veamos algunos de los cuestionamiento que plantea la Coparmex: ¿Será una legislación “light” sólo para salir del paso? ¿Garantizará que sea la ciudadanía quien presida el Sistema Nacional Anticorrupción? ¿Dará autonomía y facultades plenas a los órganos que lo conforman? ¿Establecerá facultades sancionadoras para el combate efectivo a la impunidad?

¿Será una realidad en todos los estados y municipios de México?

Lo cierto es que vivimos en una sociedad, incluyendo al sector empresarial, que se pone en movimiento y a un Congreso que parece sorprendido por este creciente activismo.

Dos temas se pusieron sobre la mesa como los de la más alta prioridad para la Sociedad: La seguridad y el combate a la corrupción. Pero concluido el período ordinario de sesiones del Congreso, podemos obsevar que no se alcanzaron los objetivos en ninguno de estos dos terrenos: Ni la propuesta presidencial sobre el Mando Único vio luz verde, ni las leyes reglamentarias del Sistema Nacional Anticorrupción fueron aprobadas. Pero estemos conscientes de algo: Los artículos transitorios de la reforma constitucional que creó el Sistema Nacional Anticorrupción establecen el 28 de mayo como fecha límite para que el Sistema cuente con las leyes reglamentarias requeridas para entrar en funciones. Trabajo difícil, muy difícil sin duda, pero el legislativo está obligado a dar cumplimiento a lo establecido en la propia reforma consititucional ¿Lo hará? Lo cierto es que en repetidas ocasiones se ha burlado de esta disposición.

Contemplamos, pues, un momento crucial de la lucha contra la corrupción. En una esquina se encuentra el Congreso y en la otra la Sociedad, una Sociedad cada vez más exigente.

Pero al hablar del Congreso tenemos que diferenciar las posiciones de los tres principales partidos: el PRI, como el más renuente a sacar las leyes a las que nos hemos referido, el PAN y el PRD, en aparente alianza con la sociedad ¿Por qué no se unen estos dos últimos y sacan adelante las leyes de referencia en el Senado en donde tienen mayoría?

Una pregunta a la cual no le he encontrado la contestación ¿Será porque a pesar de que se apruebe en el Senado, la iniciativa sería rechazada en la Cámara de Diputados en donde el PRI, junto con sus partidos aliados tiene mayoría? ¿Será porque en el fondo estas leyes afectan también a sus intereses?

Es interesante: El PRI, que se ha distinguido por llevar en su DNA la corrupción, impulsando por necesidad y presión de la sociedad leyes que afectan este fenómeno en su raíz. El PAN y el PRD arrastran también, sin duda, pecados de corrupción. La Sociedad, exige a estos partidos que promulguen la leyes anticorrupción. Un asunto por demás interesante en donde pareciera que los legisladores se ven obligados por la presión social a impulsar una legislación que afecta sus tradicionales prácticas corruptas.

¿Cuál es el peor escenario? La promulgación de un conjunto de leyes “light” que insulten la inteligencia de la sociedad, pero que satisfagan los intereses mezquinos de los legisladores. Los ciudadanos debemos estar alertas a esta triquiñuela ¿Qué debemos hacer? Exhibirlos por todos los medios a nuestro alcance, incluyendo las “temibles” redes sociales. Los ejemplos de Tijuana innovadora y Juárez emprendedor nos señalan que una Sociedad unida alrededor de un proyecto sólido y trascendente, puede alcanzar lo que parece imposible.

Mañana será otro día.

El autor es presidente de Sociedad en Movimiento.

También te puede interesar:

Brasil inmerso en la corrupción ¿y México?

La tortura en México

Panama Papers