Opinión

Una revolución energética al alcance

 
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Krugman.

¿Así que dice que quiere una revolución? Políticamente, me temo que se desilusionará, a menos que la revolución que tiene en mente conlleve que Donald Trump ponga el dedo en el botón. ¿Pero una revolución ambiental o de energía?

Eso parece estar notablemente al alcance.

Joe Romm, de Climate Progress, presenta la nota (aquí: thkpr.gs/3743517). El telón de fondo son las notables mejoras de los últimos años en tecnologías de energía renovable, que han puesto la energía solar y eólica al alcance de igualar los costos de la generación de electricidad usando combustibles fósiles.

Pero, además de los costos, sigue habiendo un obstáculo: las energías renovables tienen problemas para hacer frente a las fluctuaciones en la demanda.

Veamos tres cambios de política. Primero, el último acuerdo presupuestario del Congreso conservó los incentivos fiscales para la energía renovable, lo que tendrá un enorme impacto (incluso tal vez un “enooorme” impacto, como diría Donald Trump) en su despliegue durante la próxima década. En segundo lugar, la Suprema Corte de Justicia rechazó en enero la objeción de las compañías de electricidad a las reglas de la Agencia para la Protección del Ambiente de Estados Unidos que llevan a una fijación de precios “en respuesta a la demanda”, lo que básicamente significa pagar a la gente para que no consuma electricidad en periodos pico, programa que realmente ayuda a la energía renovable.

Finalmente, si los demócratas conservan la Casa Blanca el próximo año, veremos entrar en efecto el plan de la administración Obama para limitar el carbono, lo que creará un gran incentivo para cambiar a energías renovables.

Nada de esto debería llevar a complacencia. Todavía seguimos enfrentando un enorme desafío climático y el presidente Trump (y en realidad cualquier otro de los siete enanos) podría destruirlo todo, y lo haría. Sin embargo, ahora estamos dolorosamente cerca de progresar de manera rápida en las emisiones, con mucha más rapidez de lo que, creo, cualquiera hubiera imaginado posible de hace apenas unos años.

BERNIE, HILLARY Y EL CAMBIO 
Citando la entrevista de la semana pasada del presidente Obama con Político, Greg Sargent, de The Washington Post, señaló recientemente que el Sr. Obama esencialmente apoya la teoría de cambio de Hillary Clinton sobre la teoría de Bernie Sanders.

A continuación lo que declaró el presidente a Político: “Pienso que lo que Hillary presenta es un reconocimiento de que traducir valores en la forma de gobernar y cumplir lo prometido es ultimadamente la tarea de la política; marcar una diferencia real para la gente en su vida cotidiana.

Sin embargo, no quiero exagerar esas diferencias, porque Hillary es verdaderamente idealista y progresista. Habría que estar en la posición, usted sabe, en la posición donde está ahora, habiendo peleado todas las batallas que ha librado y, usted entiende, habiendo recibido tantas flechas y piedras del otro lado”.

El Sr. Sargent podría estar equivocado, por supuesto. Pero, si usted es un progresista que no sólo apoya al Sr. Sanders sino que está furioso con cualquiera que dude de su insurgencia, si es alguien que considera que el economista Mike Konczal es un lacayo y que yo soy un corrupto y bandido, por ejemplo, quizá le convenga preguntarse por qué el Sr. Obama está diciendo esencialmente las mismas cosas que los escépticos del progresista Bernie.

Y quizás también le convenga reflexionar profundamente en porqué no sólo está seguro de simplemente estar en lo correcto, sino también en porqué está seguro que cualquiera que discrepe con usted debe ser el diablo.

Twitter: @NYTimeskrugman

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