Opinión

Una pequeña inversión, grandes resultados

Julieta Guzmán*
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Universum

Estudios recientes han demostrado que las intervenciones sobre niñas y niños recién nacidos y en su primera infancia, pueden tener efectos muy positivos sobre sus posibilidades de desarrollo en la madurez (Campos-Vázquez, 2014). Esto contrasta con cómo se invierte actualmente, en México: gastamos poco en las niñas y niños en general, pero invertimos aun menos en los que tienen entre cero y cinco años. Por ejemplo, 92 por ciento del dinero que destinamos a la salud infantil se dirige a los niños de seis a 17 años, mientras que en las y los más pequeños sólo se invierte 8.0 por ciento; en educación la distribución es de 90 por ciento contra 10 por ciento, respectivamente.

La poca inversión en este grupo de la población se ve reflejada en la situación en la que actualmente se encuentran. En México, más de la mitad de los niños menores de cinco años viven en pobreza, casi dos de cada cinco niños menores de dos años tiene anemia, uno de cada siete niños tiene desnutrición crónica y por horrorífico que parezca, cada dos días muere por homicidio un niño menor de cuatro años.

Hace un año Mexicanos Primero publicó el estudio "Los invisibles, las niñas y los niños de cero a seis años". ¿Por qué una iniciativa ciudadana que trabaja en educación estaría interesada en elaborar un estudio sobre el desarrollo infantil temprano? La respuesta es contundente: la inversión educativa después de los seis años puede ser remedial, ya que de los cero a los seis las niñas y los niños adquieren habilidades que los ayudarán a llegar listos para aprender y tener un inicio sólido. Si no los apoyamos desde su nacimiento y durante su etapa preescolar, el primer año de primaria puede ser muy tarde.

Al respecto, un colectivo compuesto por nueve organizaciones, entre las que se encuentran: Promotora Social México, Ashoka, Un Kilo de Ayuda, Startup México, SocialLab y Mexicanos Primero, lanzaron la convocatoria nacional 'Necesito de ti'. El objetivo de ésta es reconocer a las personas que propongan soluciones innovadoras en beneficio de las niñas y niños de cero a seis años. La convocatoria que inició el 28 de abril y cerró el 8 de junio, registró un total de 431 proyectos de estimulación temprana, salud y nutrición, y cuidado y desarrollo. La respuesta a la convocatoria pone de manifiesto el interés que tiene la sociedad por proponer alternativas para la inversión en las y los más pequeños.

La inversión económica en la primera infancia es necesaria, y no sólo desde las instancias oficiales. El Estado debe promover un esquema de financiamiento que involucre a más actores en el diseño y la aplicación del mismo, un esquema que fomente la colaboración entre los diversos actores y no la competencia. Lo más recomendable es que se active a padres, profesionales, representantes de la sociedad civil y otros actores ya involucrados en el tema, con el fin de lograr un gasto más participativo.

En México, el Estado debe tomar su papel como principal garante de los derechos de las niñas y niños desde el primer día de sus vidas. Pero desde la ciudadanía y la sociedad civil, tenemos que activarnos para exigir e incidir, guiar al Estado –tomando como punto de referencia nuestras experiencias– en la construcción de políticas públicas que respondan a las necesidades de las niñas y niños más pequeños. Es hora de actuar: nuestras niñas y niños pequeños nos necesitan.

* Investigadora en Mexicanos Primero.

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