Opinión

Una Ley de pronto pago vs. el "atorón" de la economía


 
J. EQUIS es un empresario pyme que mantiene 4 empleos en la economía mexicana. Presta servicios a la industria del Juego legal en todo el país. Sus clientes, podrá apreciar usted, no carecen de efectivo, no sufren por él. Diariamente han de ingresar a sus cuentas bancarias decenas cuando no centenares de millones de pesos y sus ganancias anuales se han de contar en millones de dólares. 
 
J. Equis está metido en un problema. Su nómina, que ronda los 150,000 pesos mensuales, la venía cubriendo mediante una línea de crédito bancaria que le genera mensualmente un interés.
 
Así lo venía haciendo desde enero del 2013. Luego de que la línea revolvente quedó saturada, comenzó a usar la tarjeta de crédito personal para retirar dinero y pagar a sus empleados.
 
Todo esto comenzó a presentarse desde que sus principales clientes, muy satisfechos por cierto por su servicio, no le pagan en el plazo mensual acordado.
 
El adeudo que se tiene con esta Pyme supera los 800 mil pesos, porque no ha concluido el mes de junio. Cuando lo haga el asunto tocará la puerta al millón de pesos. Le deben desde hace prácticamente seis meses. Desde enero no le pagan.
 
En diciembre le pagaron 4 meses que la adeudaban. Cada período de seca es más largo y los adeudos de sus clientes son más gordos.
 
J. Equis sabe que ya más allá de junio no será posible obtener más dinero ni de la línea de crédito revolvente ni de su tarjeta de crédito personal,la que ha llegado a su límite.
 
Ahora cruza los dedos para que en julio salga algo de lo que le deben, pague las disposiciones de la tarjeta de crédito, intente liberar parte del crédito revolvente y comience a pagar lo que debe.
 
Por lo pronto en junio, finales, ya se les pagará la mitad de su salario a sus empleados porque así lo aceptaron ellos. Cuando llegue el pago se “pondrán a mano”.
 
Hacen “changuitos” para que el asunto no trascienda agosto porque es cuando los niños regresan a clases y hay que comprar útiles, libros y uniformes.
 
La empresa está ahora en una crisis como no la habían vivido antes.
 
Este es un asunto de “civilidad económica”, y marca LA diferencia entre el capitalismo salvaje y el capitalismo con responsabilidad social como sistema económico vigente en una nación y en su relación con las otras en un contexto de globalización.
 
México logra crecer +0.8% durante el primer trimestre del año y en relación al mismo período del año anterior. En cifras desestacionalizadas, el crecimiento del PIB durante el primer tramo trimestral del presente año y en relación al último del 2012 es de +0.45%. Insuficiente, para decir lo menos.
 
El Sector privado sale a los medios a reclamar el ejercicio del Gasto Público que desde luego no es aconsejable como palanca única del crecimiento de un país, pero que ya vemos que en nuestro país tiene una relevancia mayor.
 
El “atorón” económico nacional reflejado en el comportamiento del PIB y de la generación de empleos es explicado de distintas formas. Hay unas que ponen énfasis en el contexto internacional y otras que los ven como un reflejo cíclico en cambios de sexenio hasta la falta de experiencia del equipo gobernante. No es esta columna para avanzar en las versiones.
 
Las cúpulas empresariales reclaman pero las Pymes, responsables de 78 empleos formales de cada 100 en la economía, experimentan el “atorón” en carne propia como J. Equis.
 
Todos sufren en una economía así pero no todos tienen la misma posibilidad de enfrentar con éxito ese contexto.
 
Las empresas grandes, ciertamente son las mejor preparadas para hacer frente a un panorama económico adverso sobre todo porque están siendo financiadas por las medianas, pequeñas y micro empresas que les proveen.
 
El Gobierno Federal hace un esfuerzo por reducir su compromiso de liquidar una proveeduría a MiPymes pero la gran empresa privada no parece estar interesada en dar ese paso.
 
Jorge V tiene un despacho de asesoría en comunicación que no atiende a menos de 6 empresas grandototas. Ninguna le paga puntual ni a menos de 60 días plazo. Están cementeras, panificadoras, de software, pinturas, bancos.
 
Dice el empresario que todos los meses es lo mismo. Es fácil vender pero muy complicada la cobranza sobre todo entre las grandes empresas para las que el financiarse con sus proveedores menores es ya una práctica común.
 
Para no mencionar las prácticas de las grandes cadenas comerciales. Es ajeno al grueso de quienes compran por sus pasillos el que al empresario de la salsa que acaban de elegir , o del complemento alimenticio, o de la camiseta o calzoncillo, el juguete de plástico o del destapador o del clavo que llevan en el “carrito”, se paga al proveedor en no pocos casos 91 días más tarde.
 
Más de 3 meses transcurre entre el momento en el que la Pyme entrega su mercancía y en el que descubre de cuánto resultó el cheque, porque hay otras prácticas de las que ya hemos escrito en las que se muestra con más claridad la manera en que la gran empresa “muestran su respeto a las Pymes”.
 
Una Ley de pronto pago, de pago oportuno es un asunto pendiente y en contextos de estrechez económica parece una política muy necesaria.
 
Como lo sabe y reconoce públicamente el Secretario de Hacienda, son las Pymes un eslabón clave en nuestra economía. Si se trata de crear y mantener empleo las MiPymes son ese eslabón más importante para no hablar de la innovación.
 
Una política que demora intencional e injustificadamente los pagos atenta contra el empleo y la economía del grueso de las familias mexicanas.
 
No avanzará ciertamente una iniciativa de esta naturaleza, del pronto pago, como ordenamiento de ley porque a ella se resistirían los que también son valores fácticos en la economía nacional; las grandes empresas también ejercen el poder de su influencia impidiendo que iniciativas que les afectan.
 
Mientras tanto, Jorge V y J. Equis hacen “maroma y teatro” con lo que tienen en la mano.
 
 
 
direccion@universopyme.com.mx