Opinión

Una firma flexible y divertida


 
 
Richard Branson / Distribuido por The New York Times Syndicate
 
 
Pregunta: ¿Cómo puedo convertir 7 dólares –unos 18,000 chelines ugandeses– en un gran negocio? Necesito comenzar con un puesto diminuto al lado de un camino o con una carreta hecha en casa.
— Atwijukire Absolom, Uganda
  
  
Respuesta: Cuando estás iniciando un negocio nuevo, puede ser fácil dejarse llevar mientras sueñas y planeas; y con buena razón, ya que te estás embarcando en una travesía emocionante. Atwijukire, si eres como la mayoría de los emprendedores, en el momento en que tu idea se volvió clara, experimentaste una ola de adrenalina, y desde entonces cada minuto de tu vigilia ha estado dedicado a poner en marcha tu plan. La pregunta es: ¿puedes hacerlo?
 
Un negocio de 7 dólares no se convertirá en una empresa multimillonaria de la noche a la mañana, hay mucho trabajo que hacer y, durante esa larga travesía, cualidades como la determinación y las agallas serán tan vitales como el entusiasmo y el optimismo. Tener un objetivo final en mente es grandioso; ahora tienes que decidir las medidas más pequeñas y más alcanzables.
 
Ese trabajo debería comenzar mucho antes de que hagas tu primera venta. Necesitas comprender quiénes son tus clientes y qué quieren. Si estás buscando establecer un puesto para vender productos, la investigación de mercado pudiera ser tan sencilla como preguntar a la gente en tu comunidad qué es lo que les gustaría comprar pero tienen problemas para encontrar en tiendas y puestos locales.
 
Conforme te prepares para el día del lanzamiento, debes asegurarte de que eres lo suficientemente ágil para hacer frente a los problemas imprevistos y para aprovechar cualquier oportunidad que surja. Un puesto o una carreta ofrecen ventajas en términos de flexibilidad, porque si notas que un tipo de producto está vendiéndose particularmente bien, puedes transferir más fácilmente tu energía y fondos a desarrollar esa área del negocio. Esto quizá signifique modificar tu idea original, lo cual puede ser difícil; muchas empresas fracasan porque sus fundadores son demasiado testarudos.
 
Una situación como la tuya requiere de verdadera creatividad y flexibilidad, por ello quizá sea especialmente útil recurrir a mentores en busca de asesoría. Hay varios emprendedores africanos a quienes pudieras buscar, uno de los cuales es Ashish Thakkar, quien recientemente fue designado Emprendedor Joven del Año en el Foro Mundial de Emprendedores (Yo también fui designado Emprendedor Serial del Año, pero no nos enfoquemos en eso.)
 
En una entrevista con Forbes en 2012, Ashish, quien también es de Uganda, hizo algunas declaraciones inspiradoras y prácticas para los emprendedores. Dijo: “Creo en un firme sentido de perseverancia, siempre pensar en grande y apuntar alto y, por supuesto, ser positivo”. También comentó: “Siempre tener los pies en la tierra y ser accesible. El día en que te dominen la arrogancia o el ego, todo está acabado. Siempre recuerda, no importa cuán grande te vuelvas siempre serás una gota en el océano en el gran plan de las cosas”. Esto es esencialmente correcto, en el sentido de que tu capacidad para escuchar a otros y adaptarte quizá signifique la diferencia entre el éxito y el fracaso.
 
Cuando estás empezando con una suma tan pequeña, a menudo será tentador basar tus decisiones en las utilidades a corto plazo. Pero eso sería miope, pues la clave del éxito es atraer clientes y hacerlos regresar. Cuando estás ayudando a un cliente, recuerda que cada uno es un recurso con el potencial de ofrecer financiamiento, retroalimentación y de ayudar a promoverte.
 
Ofrecer un servicio grandioso quizá te complique las cosas, pero si lo haces, entonces será mucho más probable que tus clientes regresen.
 
Las grandes compañías se crean sobre esos cimientos. En Virgin tomamos exactamente las mismas decisiones. Al final del año pasado, tras seis años difíciles, nuestra aerolínea Virgin America empezó a generar una utilidad constante. En ese tiempo nos enfocamos en crear un grupo de seguidores leales y apasionados. (Esto es dar un ejemplo extremo a una empresa incipiente, y pudimos apoyar a la compañía a través de su fase de empresa incipiente, pero ilustra mi argumento.) Si podemos dar un gran servicio personalizado en una organización tan grande, entonces tú también puedes.
 
Así que ¡sueña en grande! Sé flexible mientras exploras lo que necesita tu mercado, ayuda a tus clientes y diviértete. Si sigues estos pasos, quizá encuentres que tu pequeño negocio se está convirtiendo en una gran empresa.