Opinión

Una exageración que devino en realidad

 
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FARC

Lo que aquí voy a narrar sucedió real y verdaderamente. Ocurrió en junio de 1993, hace más de dos décadas. Por esos días la principal noticia en México era la captura en Guatemala del entonces ya famoso Chapo Guzmán. Al escribir estas líneas lamento no tener frescos varios datos de circunstancia, pero la información fundamental es dura.

Por esas fechas, cuando el conocimiento de las cosas no estaba tan a la mano como está ahora, gracias a las maravillas de la moderna comunicación, se hizo necesario realizar un viaje a Costa Rica, Chile y Uruguay para conocer in situ aspectos diversos sobre sus instituciones y prácticas de democracia electoral y ver la viabilidad de su aplicación en el estado de Guanajuato.

Se integró para ello un pequeño grupo, encabezado por el gobernador Carlos Medina Plascencia y del que formaron parte Ramón Martín Huerta, ya fallecido, secretario particular del gobernador, quien en la práctica realizaba las funciones de la Secretaría de Gobierno (ocupada nominalmente por el priista Salvador Rocha Díaz), y un representante de cada uno de los tres partidos con presencia en el Congreso local. Fueron éstos: por el PAN el diputado Carlos Arce Macías y por el PRD Carlos Navarrete. A última hora el priista declinó. Integramos también el grupo el director de Comunicación Social, Alfredo Anda Páez, y yo, en calidad de asesor del gobernador.

Se preparó un intenso programa de actividades a realizar en ese viaje, mismo que se cumplió. Comprendió ese programa una interesante jornada desarrollada en la Universidad Católica de Santiago de Chile.

Tal jornada consistió en varias sesiones, en las que académicos de esa institución nos expusieron los proyectos de los que básicamente fueron autores: de la nueva Constitución chilena, así como las reformas en las materias política, tributaria y económica, incluido en ésta lo relativo al comercio exterior. Todas, según hoy se ve, reformas razonablemente exitosas.

Recuerdo que la víspera de esa visita del grupo a la Universidad Católica se consultó por parte de ésta al gobernador Medina Plascencia sobre la posibilidad de agregar una exposición más, que tenía interés en presentarnos un académico (no recuerdo su nombre) que acababa de concluir un estudio –que se convertiría en libro- sobre la guerrilla colombiana. Medina aceptó.

De la amplia exposición que el autor de la investigación nos hizo sobre el tema, dos aspectos nos causaron asombro: Primero, la conexión –entonces aún desconocida- entre la guerrilla de las FARC y el narcotráfico y el crimen organizado, vaya, que prácticamente eran la misma cosa. Como si hubiera sido ayer, recuerdo que Carlos Navarrete reaccionó con gran enojo. Y la otra sorpresa fue que el autor nos dijo más o menos lo siguiente:

Si su país no toma pronto enérgicas medidas, en diez o cuando mucho en quince años estará peor que Colombia. No le creímos.

Esa noche, durante larga sobremesa después de la cena en el hotel, discutimos lo dicho por el investigador. Y sin desconocer que ya había problemas de tal naturaleza en nuestro país, llegamos en general a la conclusión de que al autor del estudio había incurrido en notoria exageración. No sé los demás, pero ahora veo que no fue así.

Viene lo anterior a cuento con motivo de que para sorpresa de no pocos, los colombianos, en plebiscito, rechazaron los acuerdos de paz negociados entre el gobierno de Colombia y los representantes de las FARC.

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