Opinión

Una difícil negociación

    
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Reunión (Cuartoscuro)

Hay que decirlo sin medias tintas: el gobierno mexicano enfrenta quizá las negociaciones más difíciles del México moderno con Estados Unidos. Debe ser terrible estar en los zapatos de los negociadores mexicanos, por lo menos de los secretarios. No sólo es el descrédito –incluso internacional– del gobierno al que pertenecen, sino la asimetría entre las partes y la abierta y reiterada animadversión que el presidente norteamericano tiene para lo que le representa nuestro país.

Seamos sinceros: la inusitada violencia con la que Trump la emprendió contra nosotros nos sorprendió de la misma manera que al gobierno. Es de imaginarse a Peña preguntando a su canciller y a sus colaboradores: ¿qué pedo con este cabrón, qué le hicimos o qué? Preguntas que nos hacíamos todos a cada tuit que se sentían como bombas en las que retemblaba en sus centros la tierra. Ha pasado poco más de un mes y Trump no parece muy dispuesto a darnos respiro. Las represalias contra nuestro país son importantes para sus votantes y él les quiere llevar resultados.

Ante el embate, el gobierno mexicano ha intentado varias cosas sin ninguna estrategia clara: el canciller se dirigió al corazón del gobierno norteamericano a sostener reuniones de trabajo que, todo indica, resultaron un fiasco; se anunció con bombo y platillo una reunión entre ambos presidentes que, afortunadamente, el mexicano canceló; se sugirió en alguna ocasión que el canciller había moderado el discurso de Trump, después que incluso había escrito renglones de un discurso del presidente norteamericano –lo que se negó; los gringos, en tanto, filtraron el supuesto contenido de una llamada entre ambos presidentes en la que Trump dejaba muy mal parado a Peña.

Esta semana nos visitaron dos de los más relevantes secretarios del nuevo gobierno estadounidenses: Kelly y Tillerson. No hay que hacer de lado que es el primer país que visitan, eso en diplomacia tiene relevancia. Me parece bien que se haya reunido el presidente Peña con ambos, pues las negociaciones requieren toda la atención y disposición del Presidente, no hay esfuerzo menor en esto.

Al gobierno estadounidense lo persiguen los dislates verbales de su jefe, así que aquí los secretarios corrigen lo que dijo su presidente ese mismo día, acerca de la militarización de los operativos antiinmigrantes. De nuestro lado Videgaray anuncia el ojo por ojo en una declaración que parece muy poco diplomática. En fin, todo parece un gigantesco despropósito de ambos lados.

El día de ayer fue ratificado finalmente el nuevo embajador de México en Estados Unidos, Gerónimo Gutiérrez. Es el tercer embajador que tendremos en ese país en menos de un año. Es una señal que no debe pasar desapercibida para los políticos estadounidenses, que bien podrían decir: si tu relación más importante es con nosotros, pues no le das ninguna seriedad (eso sin contar que la embajada mexicana estuvo sin titular más de seis meses).

Por todo lo descrito parece que México enfrentará una larga y difícil, muy difícil negociación.

Twitter: @JuanIZavala

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