Opinión

Una dama contra el santuario helvético


 
 
En la muy rica y conservadora Suiza, las mujeres sólo alcanzaron el voto a nivel federal hasta 1971, por lo que no sorprende que hoy la funcionaria más polémica del gabinete que preside este año Ueli Maurer sea Eveline Widmer-Schlumpf, ministra de Finanzas que se ha ganado nutridos ataques de la derecha y de la izquierda por su apoyo al fin del secreto bancario, rechazado el 19 de junio por el Consejo Nacional (Parlamento), pese a la insistencia de Estados Unidos.
 
A sus 57 años, Widmer-Schlumpf, nacida en el cantón de Graubünden y presidenta federal en 2012, ya ayudó a organizar el rescate de UBS, el mayor banco helvético, en 2008, además de negociar un acuerdo que le permitió librar cargos del Departamento de Justicia norteamericano por ayuda a la evasión fiscal. A partir de entonces, las herméticas leyes que protegían a la banca, con activos por 2 billones de dólares en las bóvedas de sus instituciones privadas y públicas, se han debilitado para compartir información a otros gobiernos y Widmer-Schlumpf, quien recomendará en breve en un reporte oficial que el intercambio sea automático, promueve que la hacienda suiza también pueda inspeccionar las cuentas de sus propios ciudadanos.
 
En 2010, con Widmer-Schlumpf al mando del departamento de Finanzas, el paraíso fiscal europeo no tuvo más remedio que presionar a UBS para que abriera a Washington 4,450 cuentas, como parte de una investigación que le costó un año antes una multa por 780 millones de dólares y que provocó el cierre de Wegelin & Co, el banco helvético más antiguo, aparte de sanciones por 58 millones; Credit Suisse, Julius Baer --filial de HSBC, bien conocido por sus problemas de lavado--, Pictet de Ginebra y otras instituciones todavía se hallan bajo la lupa, por lo que se daba por descontado el triunfo de la nueva embestida norteamericana, avalada por la Cámara alta del Parlamento.
 
Sin embargo, el 'dictado estadounidense' se estrelló el 19 de junio con el rechazo de 123 votos por 63 favorables entre los diputados, que ignoraron las amenazas de nuevas multas que llegarían a 10,000 millones de dólares. Incluso la Asociación de Banqueros de Suiza respaldó el cabildeo infructuoso de Widmer-Schlumpf y Martin Naville, titular de la Cámara Suiza Estadounidense de Comercio, vaticinó que “los norteamericanos obtendrán los datos que quieren.
 
Están agotando su paciencia y cuando se acabe, habrá una o dos acusaciones, las suficientes para causar el caos”.
 
En su anodina ' cumbre' en Irlanda del Norte, el Grupo de los Ocho adelantó que dará prioridad al combate de la evasión fiscal y el lavado. Algunas plazas importantes, como Austria y Luxemburgo, ya se rindieron pero otras, como las colonias británicas del Caribe y Suiza, siguen tratando de ocultar las fortunas malhabidas de todo el mundo. El sábado, la corte superior de Berna determinó que el gobierno puede transferir informes de los clientes estadounidenses de Credit Suisse. Otro punto para Widmer-Schlumpf en su larga lucha con Christoph Blocher, líder de la ultraderecha xenofóbica que abandonó en 2007, para fundar su Partido Democrático Burgués.