Opinión

Una cocina inglesa en Polanco

     
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Sir Winston Churchill’s

     

Sir Winston Churhill

Dirección: Blvd. Manuel Ávila Camacho 67, Col.Polanco, Delegación Miguel Hidalgo

Teléfonos:
5280-6070 / 5280-6829

Twitter: @SWChurchills

Horarios: Lunes a sábado, de 13:00 a 1:00 horas

Precio: $700-$1,200 por persona

Tiempo: Hora y media

Compañía: Negocios, pareja y familia

Tarjetas: American Express, Master Card, Visa; crédito y débito


Como una vez ya escribí en este espacio, durante mucho tiempo fui un escéptico de la comida inglesa y cometí el error de creer que todo se limitaba a fish and chips. Pero ahora sé que hay mucho por descubrir en esta cocina, así que decidí ir a visitar esa vieja casona que alberga sobre Periférico, a la altura de Polanco, al restaurante Sir Winston Churchill’s.

Seguramente no soy el único que pensó alguna vez que este sitio más que un restaurante es una “trampa” culinaria para turistas. Pero déjeme decirle que nada más alejado de la realidad.

Para ir acorde a la calidez del lugar, lleno de madera, alfombras, piel y cobre, hay que comenzar con la sopa de cola de res. Es un caldo muy aromático y denso, como un estofado, con mucha pimienta y especias que lo ayudará a entrar en calor de inmediato. El apio, zanahoria y otros vegetales junto con el vino tinto y el sherry clásicos de la receta inglesa le imprimen frescura.

Si prefiere probar algo un poco más mexicano, la sopa de hongos silvestres es muy rica, con una buena variedad de hongos que incluye las deliciosas y codiciadas morillas. Ligeramente picante, un poco pasada de sal y con el clásico epazote.

Algo de lo que más extraño de Inglaterra son sus steak and kidney pie -pie de carne con riñones- y aquí tuve la fortuna de encontrarlos, así que no dudé en pedirlos. Es una ración generosa que no viene completamente cerrada, la sirven abierta sobre un espejo de gravy. Los riñones tienen mucha intensidad, así que la carne y la salsa vienen bien para equilibrar los sabores.

Quizás el platillo más famoso de este restaurante sea el filete Wellington, que requiere una buena técnica para cocer al punto preciso el filete de res sin secar ni quemar el paté, los hongos ni la pasta hojaldrada. Nada falla aquí: desde la carne en término medio, el sabor y textura de las capas exteriores se hace un gran homenaje al clásico inglés.

Lo que cambiaría: El servicio es excelente, con meseros atentos todo el tiempo, y tampoco tengo queja de la comida. El precio es el que es exageradamente caro, en mi opinión. El pastel Sacher es demasiado húmedo y envinado, tanto que no se disfruta.

Lo que me faltó: Probar el roast beef que presumen entre sus especialidades y que en la Ciudad de México no se consigue fácilmente, así que eso pediré en mi siguiente visita.

Twitter: @ysusi

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