Opinión

Una banca para
el crecimiento

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Luis Videgaray

La Convención Bancaria es una tradición de casi ocho décadas, siendo un espacio de reflexión sobre los retos de la economía nacional y global, así como del sistema financiero mexicano. A la Convención asisten directivos de toda la banca comercial, de la banca de desarrollo y otros organismos públicos que participan en la actividad crediticia.

La semana pasada se realizó la 78º edición de esta Convención en Acapulco. Este año, en el marco de la implementación de la reforma financiera, quisimos tener una participación diferente por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y sus comisiones, en especial la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Una semana antes me reuní con la mesa directiva de la Asociación de Bancos de México (ABM) para construir juntos cómo aprovechar la mejor oportunidad que nos brindaba la Convención, fortalecer los canales de diálogo, construirlos donde no los había y asumir compromisos compartidos.

Acordamos algo que nunca se había hecho: que celebráramos dos reuniones de diálogo directo, previas a la inauguración de la Convención, para discutir visiones, establecer compromisos y conformar grupos de trabajo que nos permitan que la banca capitalice mejor las oportunidades derivadas de las reformas transformadoras, en particular de la reforma financiera.

Gracias a este diálogo, realizado con la mayor apertura y franqueza de ambas partes, identificamos oportunidades para que la banca mexicana brinde más apoyo a las pequeñas y medianas empresas; para que promueva el desarrollo de cadenas de valor de proveedores mexicanos para la industria de exportación o de empresas que decidan aprovechar las oportunidades que abren las reformas de telecomunicaciones y la energética; y para que participe en el financiamiento de los proyectos de infraestructura, ante un escenario de menor gasto público disponible.

Asimismo, revisamos propuestas muy puntuales para fomentar más competencia entre los bancos. Por ejemplo, para facilitar la movilidad entre quienes cuentan con un crédito hipotecario, para que la portabilidad se realice de manera más rápida y sencilla, lo que le permitirá a una familia mexicana reducir lo que paga mensualmente por su casa.

Un tema de la mayor relevancia fue el de la inclusión financiera, el cual ocupó gran parte de nuestro diálogo. En este tema, banca y gobierno acordamos realizar un esfuerzo muy especial con énfasis en las mujeres y jóvenes emprendedores mexicanos que requieren que alguien les dé confianza para poder contar con su primer crédito.

De igual forma, abordamos la importancia de darle valor a la formalidad, y concluimos que el crédito es fundamental para arraigar a la población en este proceso de legalidad y de construcción del Estado de derecho.
Aquí la banca mexicana puede y quiere ser un instrumento claro para este propósito, por lo que se mejorará la coordinación con la banca de desarrollo para incentivar que aquellos que se formalicen tengan un acceso más fácil al sistema financiero y a créditos competitivos.

En las reuniones, se planteó el objetivo de que todos los bancos comerciales participen en al menos un programa de la banca de desarrollo. Se dejó muy claro que la función de la banca del Estado es reforzar los mercados financieros y de crédito, no compitiendo sino haciendo equipo con la banca comercial.

Si hay un mercado y hay un producto que ya tiene la banca comercial, ese no es el lugar para la banca de desarrollo. La banca de desarrollo debe estar primordialmente donde aún no llegan los intermediarios financieros privados, debe apoyar a la banca comercial para que sea más incluyente y para que ofrezca financiamiento más competitivo -o a grupos hoy excluidos del sistema financiero.

En suma, esta agenda conjunta parte del principio de que no es posible dar el siguiente paso en la implementación de las reformas sin la colaboración de la banca comercial.

Hoy contamos con una banca estable y capitalizada, fortaleza que le permite afrontar nuevos retos y contribuir más y mejor al desarrollo de México. Como bien lo señaló Stephen Haber en su conferencia durante la Convención, “el desarrollo eficaz y estable del sistema financiero de México es un trabajo en equipo”. Juntos seguiremos trabajando para que la banca nacional, orgullo por su calidad y solidez, preste más – y más barato.

* El autor es secretario de Hacienda y Crédito Público.

Twitter: @LVidegaray