Opinión

Una amarga medicina para la economía nacional

En los últimos días hemos presenciado una fuerte caída del peso mexicano frente al dólar estadounidense, hasta alcanzar una cotización spot de $14.3270 el pasado viernes 5 de diciembre. Mucha gente está asustada por esto, pero como veremos en esta entrega, este nivel de cotización genera mayores oportunidades de crecimiento para las empresas exportadoras nacionales y para aquellas que están siendo asediadas por los crecientes volúmenes de importaciones provenientes sobre todo de naciones asiáticas.

De acuerdo con cifras del Pacific Exchange Rate Service (PERS), el dólar estadounidense se ha apreciado frente al peso mexicano en 10.0% en el último año, ya que la cotización pasó de $13.022 pesos por dólar el 5 de diciembre de 2013 a $14.327 pesos por billete verde el mismo día pero de 2014, lo que ubica al peso en su posición más débil desde marzo de 2009, justo cuando estábamos en plena crisis financiera internacional. Ante este hecho las autoridades del Banco de México, Hacienda y Economía nos han dicho que no hay nada de qué preocuparnos, que esto es un fenómeno coyuntural derivado de la incertidumbre financiera internacional, que el dólar eventualmente volverá a bajar, y que el peso mexicano es de las monedas que mayor solidez han demostrado en comparación con otras monedas.

¿Es esto último cierto? Pues de acuerdo con información extraída del mismo PERS, entre el 5 de diciembre de 2013 y el mismo día de 2014, el dólar se ha revaluado frente a las siguientes monedas en los porcentajes que se indican en paréntesis: Peso Argentino (37.4%), Real Brasileño (10.1%), Peso Chileno (15.1%), Peso Colombiano (19.1%), Euro (11.1%), Yen Japonés (19.2%), y Rublo Ruso (60.0%). Por lo que efectivamente la moneda mexicana ha soportado mejor que muchas otras monedas los embates de la volatilidad financiera internacional.

Sin embargo, llama la atención que diversas monedas asiáticas muestran mayor fortaleza que el peso mexicano, y es el caso de las siguientes monedas: Rupia de la India (0.5%), Yuan de China (1.0%), Rupia de Indonesia (2.8%), Dólar de Singapur (5.5%), y Won de Corea del Sur (5.7%). Mención aparte merece el Dong vietnamita que al contrario del resto de las monedas, éste se ha revaluado frente al dólar en 0.6 por ciento en el periodo de referencia.

Estos últimos datos son muy importantes para la industria manufacturera nacional porque significan que en el último año México ha ganado competitividad respecto a naciones como Corea, China y Vietnam, lo que implica que ahora los productos de estas naciones son relativamente más caros que los hechos en México, lo que a su vez se puede traducir en más exportaciones mexicanas y menos importaciones provenientes de dichas naciones.

Sin embargo, el ajuste en el tipo de cambio no implica felicidad para todos. Es verdad que también hay una enorme cantidad de fabricantes en México que no exportan y que requieren insumos importados ya que los disponibles en México son escasos o de mala calidad, por lo que están preocupados por el actual nivel de tipo de cambio. Para estos fabricantes un dólar más caro sin duda representa problemas y oportunidades, ya que los insumos de importación más caros repercuten en un mayor costo de producción. Lo más sencillo para ellos sería entonces incrementar el precio de venta del producto, pero ante la debilidad del mercado interno el subir precios resulta muy complicado para muchos, por lo que acabaran sacrificando los márgenes de utilidad, es decir, la rentabilidad del negocio.

Así pues, el ajuste en el tipo de cambio genera claros ganadores y algunos otros que si no realizan ajustes en sus sistemas de producción pudieran convertirse en perdedores. Es decir, se requiere que ante esta nueva realidad cambiaria, que a juicio de diversos analistas durará algunos meses, los empresarios busquen de manera más decidida incursionar en mercados de exportación, sustituir insumos importados por los de origen nacional, buscar nuevos materiales sustitutos de los que se han vuelto más caros, entre otras estrategias. En este sentido Andrés Oppenheimer nos da muchos consejos en su nuevo libro “¡Crear o morir!” respecto a lo que los empresarios podemos hacer en la economía de la innovación.

Sin duda esto es un proceso que lleva tiempo y para algunas empresas será complejo y traumático, pero en el conjunto de la economía nacional un tipo de cambio competitivo deberá traducirse en más crecimiento económico y más empleo.

No debemos olvidar que en la crisis financiera mexicana de 1995 (derivada del “error de diciembre” de 1994), lo que nos sacó adelante un año después fue el sector exportador, que pudo capitalizar un tipo de cambio más competitivo y el dinamismo que en esos años presentaba la economía estadounidense. De esta manera, gracias a que la devaluación del peso forzó a los empresarios a volcarse al exterior, pasamos de una caída del PIB de 5.7% en 1995 a una expansión de este indicador de 5.9% en 1996. En 1995 las exportaciones de México crecieron 30.6% y en 1996 aumentaron otro 20.7%, de manera que gracias al ajuste cambiario en el periodo de 1997 a 2001 la economía nacional mostró buenas tasas de crecimiento.

Y es que ante el estancamiento que ha vivido los últimos dos años el mercado interno, México se ve forzado a encontrar motores alternos de crecimiento y por esta razón se vuelve tan importante incursionar en mercados externos a precios competitivos como los que nos genera el tener una paridad cambiaria cercana a los $14.40 pesos por dólar.

Debemos aprovechar que Estados Unidos muestra una recuperación sólida este año, el dato de crecimiento del su PIB en el tercer trimestre fue de 3.9%, y en el mes de noviembre crearon 321 mil puestos de trabajo, lo que representa la mayor alza desde enero de 2012. ¿Cómo puede México capitalizar la buena marcha económica estadounidense? Sin duda a través de un sector externo competitivo y eso nos lo da en parte el tipo de cambio actual.

El reciente ajuste en el tipo de cambio hará por la planta productiva nacional más que cualquier apoyo gubernamental, ya que facilitará la exportación y frenará la entrada masiva de productos extranjeros a México. Desde luego que habrá empresas que sufran en el proceso de ajuste y renovación que implica tener insumos para la producción más caros, pero esta es una amarga medicina que como país habremos de tomar en aras de que haya un mayor dinamismo económico en 2015 y los años por venir.

Director General GAEAP.

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