Opinión

Un test con motivo (o con el pretexto) del Mundial

Si usted dirige un equipo de futbol en primera división, en el llano o en una escuela de niños, probablemente le interesará contestar el siguiente test, para conocerse a sí mismo.

Es más, si usted dirige un equipo empresarial, político, financiero, social o deportivo, cualquiera que sea la disciplina, le conviene hacer el ejercicio de dar respuesta a este cuestionario:

Por favor, responda Sí o No a las siguientes aseveraciones:

-Exijo reconocimiento por lo que hago bien.

-Me molesta cuando alguien hace comentarios críticos sobre mis procedimientos o mis resultados.

-Cuando pierdo, culpo al árbitro.

-Cuando pierdo, digo que “mi equipo no fue superado en la cancha”.

-Cuando pierdo por un gol, digo que tal anotación “fue de churro”.

-Cuando considero que un árbitro no ha hecho bien las cosas, le recomiendo dedicarse a vender chicles.

-Cuando no encuentro argumentos, insulto.

-Si alguien critica a mi hija o hijo por lo que dice en Twitter, digo que me “gustaría encontrármelo en el camino”.

-Si el líder del equipo adversario cambia la alineación unos minutos antes del partido (o los participantes a una reunión justo antes de que ésta se realice), califico tal acción de marranada.

-Cuando la prensa me critica, insinúo lecciones de cómo hacer periodismo.

Si dijo Sí a siete o más de estas aseveraciones, es posible que sea llamado a ser el próximo director técnico de la Selección Nacional de Futbol.

Si contestó Sí de cuatro a seis ocasiones, usted necesita meditar sobre su comportamiento.

Menos de tres, usted no debe dedicarse al futbol.

Más allá de la ocurrencia, sería interesante conocer el resultado de una encuesta que incluyera la aplicación del test a un número representativo de mexicanas y mexicanos.

Claro, tendríamos que dar por sentado que las respuestas serían sinceras.

¿Será que estas afirmaciones revelan la manera de ser de los mexicanos? ¿Será que culpamos siempre al árbitro o a cualquier otra persona o circunstancia para justificar la falta de cumplimiento de obligaciones, metas y sueños?

¿Será que Miguel Herrera, además de director técnico de la selección mundialista, es un representante de cómo nos comportamos en el ejercicio de nuestras responsabilidades?

Más que censurar al señor Herrera por sus declaraciones y actitudes, la idea es provocar una inicial reflexión respecto de nuestro propio comportamiento.

¿Quién cree usted que sea un mejor líder, el que actúa según las aseveraciones listadas o aquel cuyo desempeño revela que está lejos de caer en tales actitudes?

En esta ocasión, lo de menos es el nombre del personaje que mencionamos. Lo que importa es recapacitar sobre nuestras actitudes, a las que algunos han interpretado como “parte de la naturaleza del mexicano”. Así somos por naturaleza, se dice.

Creo, por mi parte, que no hay razón para dar por bueno este mito y que, en todo caso, debemos construir o consolidar, con voluntad y esfuerzo, nuestra capacidad de hacernos responsables de nuestros actos y resultados, tanto en el triunfo como en la derrota.