Opinión

Un punto importante del proceso electoral apenas iniciado

En el curso de la presente semana sesionó el Congreso General del Instituto Nacional Electoral, con lo cual en los términos de la ley de la materia dio formal inicio el proceso electoral de 2015. Éste, como se sabe, será para renovar la Cámara de Diputados y elegir numerosos, miles, de funcionarios locales.

Como innovación, llevará a cabo igualmente la organización de las consultas públicas que se harán a los electores y que, por las solicitudes presentadas en los tiempos previstos por la ley, podrán ser hasta tres. Una en materia de salarios mínimos, otra sobre el tema energético y la tercera potencial en relación con el número de integrantes de la Cámara de Diputados y del Senado, sobre la propuesta de disminuir el número de los que las componen en la vertiente relativa a los electos según el principio de representación proporcional. Los famosos –y para muchos los indigestos- plurinominales.

Se trata ahora de un proceso muy complejo. Lo es no sólo por la novedad esta de las consultas sino también porque será la primera ocasión en que la autoridad organizadora, lo que antes era el IFE y ahora es el INE, Instituto Nacional Electoral, tendrá amplia injerencia en la de los procesos de carácter estatal. Todo un paquete, pues. Pero además, para tener su culminación –que no es otra que los comicios mismos- un mes antes de la que siempre fue su fecha tradicional: en lugar del primer domingo de julio será el primer domingo de junio.

A partir del inicio formal del proceso, se desencadenaron decenas y decenas de actos y actividades, unos sencillos y otras complejas, que se habrán de desarrollar de aquí en adelante. Algunas competen a los propios partidos políticos. Entre otras, una de singular importancia que hasta ahora ha pasado francamente inadvertida, no obstante que está prevista en la Ley electoral desde hace un cuarto de siglo: la preparación de la plataforma electoral que cada partido, conforme a su respectivo procedimiento interno relativo a su elaboración, deberá tener lista –o listo, pues se trata finalmente de un documento- entre el primero y a más tardar el día 15 de enero del próximo año.

Tal documento deberá ser sometido para su registro, dentro de las fechas arriba mencionadas, al consejo general del INE. En los términos del artículo 236 de la nueva ley electoral, apenas promulgada el pasado 23 de mayo, si algún partido fuera omiso en el cumplimiento de este requisito legal, perdería el derecho de postular candidatos en las elecciones del año próximo. Así es que desde ahora podemos tener la absoluta seguridad de que todos, sin excepción alguna, cumplirán esta formalidad. ¿De qué manera? Algunos de ellos, como ya lo han hecho en el pasado, con auténtica basura escrita.

El autor de estas líneas ha revisado los documentos presentados por todos los partidos para su registro para las elecciones de 2009 y 2012 y tiene la convicción. Algunos sólo tratan de cumplir el registro de cualquier forma y han presentado verdaderos mamotretos. No todos, por supuesto, pero sí algunos. El documento del PRI para la última elección presidencial, por cierto, ni siquiera fue publicado por el IFE en el Diario Oficial, como sí lo hizo con todos los demás partidos, el 27 de junio de ese año de 2012.

Tengo la impresión de que ni la academia ni las agrupaciones cívicas han presentado la necesaria atención a este punto. Ya es el momento de que no siga pasando inadvertido. Las plataformas de hace tres años fueron de calidad muy desigual. Pero también de cantidad. Si ésta se mide por el número de páginas que ocuparon en el Diario Oficial –sin considerar la del PRI, como ya se dijo- el promedio fue de 37. La más corta resultó la del PANAL, que fue de 12. La de mayor extensión la del Verde Ecologista que resultó de 84 páginas. Y las del PAN y PRD anduvieron en los rangos del promedio, pues fueron de 34 y 39 páginas, respectivamente.