Opinión

Un poco de sanidad

 
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Un poco de sanidad.

Una de las pocas piezas que he comprado en mi vida es Utopía Campus, un dibujo de Pedro Reyes (Ciudad de México, 1972). La obra es el dibujo/plano/collage de una universidad utópica –y fue uno de los pósters de Utopía Station de la bienal de Venecia de 2003–. El dibujo, a manera de plano arquitectónico, retrata las cosas esenciales que uno aprende en la vida y que no se enseñan en la universidad: “Palabras favoritas, Fuegos artificiales, Optimismo, Ping-Pong, Bailar desnudo, Contacto visual, Soñar despierto, Ternura, El arte de hacer fogatas” son algunos de los conceptos que aparecen en este lugar futurista.

Pedro Reyes es un artista increíblemente productivo, casi hiperactivo, que cuenta con un vasto cuerpo de obra que va desde el dibujo, la escultura o el performance hasta sus proyectos participativos, que a través de dinámicas grupales buscan resolver problemáticas sociales y políticas. Es el caso de Disarm, en el que, con la ayuda de varios músicos, transformó en instrumentos musicales seis mil 700 armas decomisadas por el ejército mexicano, o Sombrero colectivo, pieza compuesta de varios sombreros cosidos entre sí, resultando en una escultura que también es una herramienta de interacción social y de deliberación, pues los participantes tienen que negociar y ponerse de acuerdo para poder avanzar.

El 28 de febrero Pedro Reyes inauguró una exposición individual en Lisson Gallery, en Nueva York, la famosa galería inglesa (en la cual tuve el privilegio de trabajar hace 20 años organizando su archivo) que desde hace medio siglo tiene un programa impecable que ha dado a conocer nuevos lenguajes, y que inauguró su sucursal en la Gran Manzana el año pasado. Reyes ocupó el espacio con un grupo de esculturas rodeadas de 156 dibujos.

Las esculturas realizadas en concreto, mármol y piedra volcánica remiten a toda una tradición escultórica que pasa por muchísimas referencias; obras modernas y antiguas, clásicas y prehispánicas, funcionales y un poco absurdas o caricaturescas. Algunas, antropomórficas, representan a pensadores griegos o un ídolo; un puño cerrado que parece más un grabado de una marcha política que una escultura; otras son objetos que parecen bisagras, tornos, inventos geniales, pero un poco dementes, que nos remiten a una modernidad improbable. Los dibujos de Reyes también abarcan un vasto rango temático: caricaturas de grandes pensadores de la humanidad, dibujos que nos recuerdan la obra de otros artistas, patrones geométricos, mapas de ciudades futuristas que son a la vez ensayos tipográficos y un juego didáctico sobre las representaciones artísticas que reta nuestra memoria de las cosas.

Esta exposición revela el conocimiento enciclopédico del artista, la voracidad de sus lecturas, su capacidad en encontrar y retener información que abarca todo, desde la matemática a la arquitectura, la biología y la historia, la filosofía y el arte. Su trabajo es una especie de verborrea visual, y en esta exposición reaparecen elementos prehispánicos, descubrimientos científicos, referencias a mitologías y al trabajo de artistas mexicanos como Juan Cruz Reyes, Germán Cueto, Carlos Mérida, Rómulo Rozo, Nahui Ollin, José Guadalupe Posada, José Clemente Orozco (entre muchísimos más que desconozco).

Intentar hacer una lista con las influencias y alusiones que utiliza Reyes resultaría en un trabajo de arqueología casi inabarcable.

Ser artista es inventar tu propia definición de arte, afirma Reyes, quien en esta exposición ha encontrado una solidez y una singularidad que le han dado muchos años de experimentación. Esta muestra puede leerse como una especie de autorretrato, en el que se manifiesta su insaciable curiosidad, sus preocupaciones políticas, su predisposición utópica a creer en la capacidad del arte y de la ciencia, en generar cambios positivos en las personas, en la sociedad, en el mundo.

El mundo sin arte sería un lugar enloquecido; el arte de Pedro Reyes es como un laboratorio que simula el mundo, pero ofrece una versión más elocuente para devolverle un poco de sanidad.

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