Opinión

Un peligro

   
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Donald Trump

Cada semana parece ser una peor semana para Donald Trump. En la que acaba de terminar, amenazó con “fuego y furia como nunca se han visto” a Corea del Norte; dijo que tenían muchas opciones para la crisis en Venezuela, y no descartaba la militar; agradeció a Putin por expulsar más de 700 funcionarios y diplomáticos de Rusia, porque eso le ahorrará dinero; y fue incapaz de descalificar a los supremacistas blancos, mezcla de neonazis y KKKs, que se manifestaron en Charlottesville, Virginia, en un evento que terminó con un muerto y una treintena de heridos.

No es que estas cosas ocurran por su culpa, es su absoluta incapacidad para hacerles frente. Corea del Norte ha sido un problema para Estados Unidos desde 1953, cuando la intervención de China impidió la derrota de las milicias comunistas, y forzó a un armisticio que sigue vivo. El arsenal nuclear de ese país ha ido creciendo, sobre todo en complejidad, y ha llegado a un punto que permite creer que pueden atacar territorio estadounidense (Guam, pero también Hawaii y tal vez la costa occidental de América). El dictador norcoreano Kim Jong-Un ha estado provocando a Trump, y éste ha caído completo. La amenaza de lanzar fuego y furia como nunca se ha visto no creo que ayude en nada a Estados Unidos. Acabar con las posibilidades nucleares de Corea del Norte implicaría una invasión terrestre, que involucra millones de muertos; no hacerlo mostrará gran debilidad de parte de Trump; encontrar una solución diplomática, ahora que Xi Jinping ya llamó al orden a los dos países, es subordinarse a China.

Afirmar que no descartan intervención militar en Venezuela es algo similar: no puede hacerse realidad sin involucrar muertes. Si se hace, desprestigia a Estados Unidos sin resolver de fondo el problema de Venezuela (a menos que se quiera ampliar el ataque a Cuba, el verdadero dueño de las decisiones de Maduro). Si no se hace, se pierde credibilidad. Se haga o no, Maduro ya tiene excusa para actuar con mayor violencia contra sus opositores, a quienes llamará 'aliados de Trump'.

La opinión acerca de la expulsión de centenares de diplomáticos por parte de Rusia fue tan deplorable que han tratado de minimizarla afirmando que fue una frase irónica o sarcástica. No fue así: Trump fue capaz de aceptar una de las mayores afrentas a su país con tal de no enfrentar a Putin.

Lo peor, sin duda, es que el crecimiento del racismo y supremacismo blanco en Estados Unidos ha llegado a un punto muy grave. Desde el triunfo de Trump, hemos sabido de ataques a mexicanos, indios, árabes, en diferentes lugares de ese país. Con su llegada a la presidencia, se ha intentado impedir el arribo de musulmanes, con mayor o menor éxito. Se ha incrementado la persecución de latinos para expulsarlos, a veces incluso sin tener razón para ello. Trump ha promovido todo esto. Hace apenas un par de semanas festejó a los policías que actúan brutalmente en las detenciones, por poner un ejemplo reciente.

Este sábado, grupos de neonazis y supremacistas, incluyendo miembros del KKK decidieron marchar en Charlottesville, Virginia. Horas antes de la marcha, aparecieron milicianos armados para respaldar a estos grupos. Hubo también personas que decidieron manifestarse en contra de esta clara expresión de odio. Un auto se lanzó sobre este último grupo, matando a una persona e hiriendo a tres decenas. Trump se quejó en sus tuits de que eso le arruinaba el evento de ese día. Dio una miniconferencia de medios en donde fue incapaz de descalificar a los supremacistas. Habló de violencia “de muchos lados”.

Como habíamos dicho desde hace mucho: Trump es un peligro para el mundo entero, y especialmente para Estados Unidos.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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