Opinión

Un peligro para EU
y el mundo

  
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Trump

Hace mes y medio dos incógnitas rondaban la campaña de Trump: ¿se correría hacia el centro una vez que fuera ungido candidato? ¿De resultar elegido tendría realmente la fuerza y la capacidad de impulsar las medidas radicales que ha anunciado?

Para la primera pregunta ya hay una respuesta clara y contundente. La convención republicana y el discurso de cierre de Trump no dejan lugar a dudas. La campaña será a tambor batiente y no habrá la más mínima moderación. Va con todo contra Hillary Clinton y los demócratas.

Respecto de México, reafirmó sus tres tesis centrales: la construcción del muro para sellar la frontera, la renegociación del TLC y su posible abrogación, la persecución y deportación de los inmigrantes ilegales. Fiel a su retórica populista, anunció el fin de la inseguridad, como consecuencia de su política migratoria.

Su radicalismo incluye, por lo demás, los países musulmanes, a los que cerrará definitivamente la entrada, y rebotó en el pacto de la OTAN, que no sería respetado en automático, sino a condición de que el país atacado estuviera cumpliendo sus compromisos con Estados Unidos.

Sobra señalar que los pronunciamientos de Trump, aun antes de materializarse, tienen múltiples impactos. La referencia a la OTAN puede convertirse en un incentivo para que Putin endurezca sus políticas respecto de sus vecinos.

Y lo anterior sin mencionar que la campaña de Trump alienta, desde ahora, los movimientos ultranacionalistas en Europa, como el Frente Nacional de Marine Le Pen, que están en sintonía con su retórica populista y xenófoba.

En el caso de México, la amenaza de renegociar el TLC o abrogarlo definitivamente tendrá –o tiene ya– repercusiones en los flujos de inversión productiva, en los movimientos de capital y en la debilidad del peso.

La visión del mundo de Trump es limitada y obtusa. Evaluar la política internacional de la primera potencia en términos estrictamente contables es absurdo. Los costos políticos son mucho más complejos que los económicos. La desestabilización de Europa, o su desintegración como Unión, tendría severas consecuencias sobre el orden internacional. Los vacíos de poder no existen, se llenan. Los chinos y los rusos lo entienden perfectamente.

Para la frontera sur de Estados Unidos (EU) la peor de las soluciones es convertir a un aliado en enemigo, no medir la ventaja histórico-cultural de un país que jamás se ha asumido como antiestadounidense u antioccidental, y abonar el terreno para su desestabilización. Dicho de otro modo, el verdadero riesgo para EU es tener un vecino inmerso en una crisis económica y social. Equivale a abrir un frente donde no lo hay.

Trump, por lo pronto, ha realizado algo que hace dos años hubiera parecido imposible. Ha, literalmente, barrido los pilares de la identidad republicana. Baste recordar que Ronald Reagan fue el primero en proponer un tratado de libre comercio para América del Norte y que fue el mismo Reagan quien presionó a la Unión Soviética hasta su desintegración.

Paul Ryan, presidente de la Cámara de representantes, lo advirtió en su momento: le preocupaba que Trump no estuviera a la altura del legado de Lincoln y Reagan. Y obviamente no lo está. Pero ése ya no es tema, porque el propio Ryan arrió las banderas y se sumó a la campaña en Cleveland.

La cuestión que queda pendiente es si Trump, una vez elegido presidente, será capaz o no de implementar las medidas radicales que está impulsando. Los optimistas dirían que no, dado el sistema de pesos y contrapesos del sistema democrático en EU.

Pero el optimismo no es la medicina adecuada para el peligro que representa Trump. Porque ya jaló al Partido Republicano a posiciones extremas y absurdas. Y no hay ninguna razón para suponer que esa epidemia será controlada cuando asuma la presidencia.

Así que los republicanos responsables deberían asumir la sentencia de Ted Cruz, cuando los conminó a votar de acuerdo a su conciencia. Y si por el momento no hay margen para suponer que las masas republicanas entenderán, sí cabe esperar que la parte honorable de su élite dirigente reaccione alertando sobre el peligro que representa Trump para EU y el mundo.

Twitter: @sanchezsusarrey

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