Opinión

Un nombramiento inadecuado

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Virgilio Andrade, nuevo titular de la SFP. (SFP)

Por lo visto y leído en estos días, la designación de Virgilio Andrade como titular de la SFP resta y no suma credibilidad.

Desde luego hay un sector de comentaristas que no está dispuesto a creer en nada que venga del gobierno, pero en el caso concreto de Virgilio Andrade existen elementos para dudar de la idoneidad de su designación.

Primero, ¿no que ya había desaparecido la Secretaría de la Función Pública?

Así se anunció al inicio del sexenio, se nombró un encargado de despacho y ahora se designa a un secretario. Si ya desapareció la SFP, ¿sobre qué bases legales va a investigar y dictaminar el titular de una secretaría que ya no existe?

Y si no había desaparecido, ¿por qué estuvo dos años sin secretario?
Virgilio Andrade, para quienes no lo conocen, es una magnifica persona, además de austero y accesible.

Pero tiene un jefe, el presidente, quien le dio instrucciones de investigarlo a él, acerca de la posibilidad de conflicto de interés en la adquisición de inmuebles a una empresa contratista del gobierno.

Se trata de un enredo en el que nadie sale bien librado. No abona en la causa que se persigue, que es dar credibilidad al gobierno.

Andrade es amigo, desde el ITAM, del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade.

¿No había otro funcionario, que no tuviera esa cercanía con los altos mandos del gobierno, que pudiera realizar la investigación?

Además, ¿qué autoridad jurídica tiene para investigar a una particular, como es el caso de Angélica Rivera, en sus tratos con otros particulares, como son los accionistas de Higa?

El nuevo titular de la Función Pública no viene de la academia ni del ejercicio independiente de su profesión, sino que era el comisionado federal de Mejoras Regulatorias, dependiente de la Secretaría de Economía.

Así las cosas, Virgilio Andrade ya era empleado del actual gobierno, que lo asciende al gabinete para investigar al presidente y al secretario de Hacienda. Se oye mal. No ayuda.

Su papá es el abogado del líder petrolero Carlos Romero Deschamps, a lo que tiene todo el derecho del mundo y nada malo hay en ello, pero le va a restar credibilidad a Andrade a la hora de investigar, por ejemplo, acuerdos Pemex-sindicato petrolero.

Los resultados de la investigación del nuevo titular de la Función Pública deben estar listos el primer semestre del presente año. Digámoslo claramente: antes de las elecciones federales.

Lo que resulte de la investigación será contraproducente para la credibilidad del gobierno.

Si dice que tanto el presidente como el titular de Hacienda no incurrieron en conflicto de interés en sus tratos con Higa o la constructora de Ixtapan de la Sal, entonces se dirá que Andrade encubre a su jefe y a su amigo, que todo fue un show.

Y si concluye que hay conflicto de interés, entonces el golpe al partido en el gobierno, previo a las elecciones, va a ser fatal. Eso no va a suceder.

El lunes había un motivo de suspicacia por conflicto de interés entre el gobierno y la empresa Higa. Ahora, con el nombramiento de Andrade, hay dos motivos de suspicacia.

Twitter: @PabloHiriart

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