Opinión

Un navío cargado de…magnates

Se acerca el fin del Mundial y Gil empieza a padecer un síndrome de abstinencia consistente en sudores, boca seca, escalofríos, tristeza inexplicable, ¿qué haremos después del próximo domingo? Mientras tanto, repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil ha leído con los ojos de plato letras y letras de fuego cruzado por la Ley de Telecomunicaciones entre los partidos y sus dirigentes. Gamés no entiende mucho del asunto, para que más que la verdad, y si no entiende, en buena medida es por el ruidajal. Unos van y acusan a otros de vulnerar los derechos ciudadanos; otros vienen y afirman que se trata de un golpe al monopolio. Luego otros dicen que los monopolios serán los beneficiados.

Lo primero que Gamés ha entendido es que las palabras son elásticas y pueden significar cualquier cosa en la vida pública. Jesús Zambrano, dirigente nacional del PRD, le pidió a Gustavo Madero y a los diputados panistas ejercer presión para evitar un retroceso en la reforma. Zambrano afirma que las críticas que ha recibido en los medios son terrorismo mediático y terrorismo político. ¿De verdad, señor Zambrano? ¿Terrorismo? Era un decir, dirá el dirigente perredista. Pues sí, un decir muy sonso. ¿La Yihad en México? ¿Hamas en la televisión? ¿No es un poco demasiado? No carguemos tanto las tintas porque al final todos saldrán manchados de líquido indeleble.

En defensa del magnate

Por cierto, a Gil no deja de darle un no sé qué leer en el periódico de la izquierda, de cierta izquierda, como La Jornada, defender al hombre más rico del planeta. Dice la primera plana del diario de marras (gran palabra): “Slim, obligado a subsidiar a rivales con 11 mil millones”. Ah, la desmemoria interesada; ah, la historia de lo inmediato oscurecida; ah, nadie en esos rumbos recuerda cómo y en qué circunstancias ha crecido esa fortuna, la más grande que posea un solo hombre en el mundo.

La Jornada reproduce la opinión de la consultora Mediatelecom Policy & Law según la cual la red de Teléfonos de México y Telcel subsidiarán a sus rivales. Será el sereno, farfulla Gil, pero por las razones que sean, según esta forma de ver ese trozo de la reforma, los usuarios tendrán que permitir la estafa y el pésimo servicio. Qué forma de enarbolar y defender el derecho de las mayorías en esas páginas de blanco y negro. Mecachis. Como sea, no pagar el servicio de larga distancia nacional, cambiar de compañía de manera gratuita en menos de 24 horas y sin condiciones, que haya más competencia y otros cambios contenidos en la reforma le parecen muy bien a Gamés. Ya era hora.

Liópez, again & again

Desde luego, Liópez ha dicho, en defensa del mismo magnate, que las normas son el pago de Peña Nieto a Televisa. Y él, campeón de la pureza, se pregunta Gilga, ¿no paga con su postura alguna deuda? Que se le hace a Gil que ahí hay gato encerrado, un gato gordo. “Televisa se impuso porque impuso a Peña Nieto. No olvidemos que fue impuesto por la mafia en el poder, por los barones del dinero y por esa televisora”. ¿Cómo la ven? Sin albur.

Si la lectora y el lector conocen a alguien que haya votado en las elecciones de 2012 hagan favor de decirle a ese incauto o incauta que todo fue un sueño, al presidente Peña Nieto lo impuso Televisa y la mafia del bla, bla, bla. Insiste Liópez, óiganlo: “algunos pensaron al principio que se iban a terminar los monopolios, se fueron con la finta. Era imposible terminar con los monopolios de las telecomunicaciones. Desde luego eso no va a ser eterno, pues cuando triunfe nuestro movimiento vamos a abolir esos monopolios”. Sí, abolir la propiedad privada, acabar con la burguesía, desclasarse, que los modos y los medios de producción entren en contradicción. Cantemos: uno soñaba que era rey, un cochinito lindo y cortés. Es que así no se puede, caracho.

La máxima de Baltazar Gracián espetó en el ático de las frases célebres: “La fortuna se cansa de llevar siempre a un mismo hombre sobre las espaldas”.

Gil s’en va