Opinión

Un mundo nos vigila

 
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ME. ¿Ebrard a la cárcel?

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil recordó la época feliz en que un mundo nos vigilaba. Pedro Ferriz persuadía a la humanidad de que los extraterrestres nos espiaban, metían sus manos, o sus tenazas, o sus patas, en los asuntos del planeta Tierra. Don Pedro presentaba documentos, fotografías, archivos clasificados en los cuales era evidente la existencia de vida inteligente (ente-ente) en otros planetas, otras galaxias, otros barrios del fin del mundo. Ese tiempo dichoso se ha evaporado en el aire, los mundos a los que nos enfrentamos, cavila Gilga, son tan reales que se comportan como una fantasía indomable.

Pedro Ferriz se fue al otro mundo convencido de que en un futuro nada lejano nos sentaríamos a tomar la copa con unos extraterrestres simpáticos capaces de limpiar el alma negra del ser humano. El momento no ha ocurrido, la verdad es que no hay que desesperarse, tarde o temprano llegarán muy quitados de la pena a comunicarse con nosotros, pobres mortales, mediante la telepatía, o mediante graznidos, o trinos. Tuit-tuit-tuit.

Evidencias

Toda esta vieja historia viene a cuento porque el ovniólogo Jaime Maussán, heredero de Ferriz, presentó en el Auditorio Nacional, ante siete mil personas, evidencias reveladoras de un cadáver que presenta rasgos poco comunes con la fisiología humana. Según Maussán, las fotografías son pruebas contundentes de que existe la vida extraterrestre.

El público miró con estupor las fotografías del cuerpo de un alienígena tendido en un camastro, un extraterrestre recuperado en Roswell, Nuevo México. “Las imágenes -reporta su periódico Milenio- fueron halladas por un equipo de limpieza de manera fortuita en una casa abandonada. En una caja había diapositivas con imágenes de aviones, personas jugando golf, e incluso imágenes de Eisenhower, presidente de Estados Unidos en la época del incidente de Roswell”. Si Gil encontrara en una casa vieja fotografías de un extraterrestre acompañadas de imágenes de Díaz Ordaz, no sabría quién es el alienígena. Dicen que al morir, Díaz Ordaz fue fotografiado (ah, la voz pasiva). Oiga, Maussán, ¿y si esas fotografías fueran las del cuerpo inerte de Díaz Ordaz?

Para Gilga siempre ha sido un misterio que los extraterrestres hayan elegido Nuevo México para aparecer y desaparecer. Maussán es un guerrero de su fe, un vikingo de sus creencias, un samurai de la canción (no cierto). Óiganlo: “para muchos de los científicos de hoy es inútil investigar lo que no existe, para ellos es imposible que seres de otro planeta puedan visitar la Tierra. Los científicos piden una nave o un cuerpo que se pueda analizar, una demanda difícil de satisfacer, especialmente si las pocas evidencias que existen se encuentran en manos de gobiernos que no desean que este conocimiento se difunda”.

Un día, Gilga vio a un OVNI estacionarse en la calle de Ámsterdam, en la colonia Condesa, el alienígena le puso monedas al parquímetro y se fue feliz de la vida a tomar la copa en la Condechi. ¿No le creen a Gamés? Allá ustedes. Resulta que los extraterrestres son chaparritos, miden como un metro veinte, sus brazos son cortos y sus piernas largas, pero no tanto como las nuestras. También son cabezones, macrocefálicos, y no tienen nariz, o la que tienen apenas y se ve. Las fotografías que mostró Maussán, ¡son reales!

Ebrard cavila

Gil dio un reparo de caballo grande. Gamés lo leyó en su periódico La Razón. Agustín Guerrero, líder de Movimiento Ciudadano, informó que Marcelo Ebrard viajó a París a descansar y cavilar. Ebrard cavila, Gamés cavila. Tres días a París a cavilar, pas mal, pero ya entrados en gastos debería quedarse unos diez días. Resulta que toda la campaña de Movimiento Ciudadano basará sus poderes en la imagen de Ebrard. Bien, añade Gil, y a un lado podrían poner unas imágenes de la Línea 12. Todo es muy raro: un político quebrado y en quiebra pública como imagen de una campaña electoral. En fon, cada quien su vida.

La máxima de Carl Sagan espetó dentro del ático de las frases célebres: “A veces creo que hay vida en otros planetas, y a veces creo que no. En cualquiera de los dos casos la conclusión es asombrosa”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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