Opinión

Un moche para este pobre ciego

En el mensaje de Año Nuevo a la nación, el presidente Peña Nieto prometió combatir la corrupción (ción-ción). Correcto. El presidente del Senado, Miguel Barbosa, dijo que será prioridad en el próximo periodo discutir las reformas en transparencia y anticorrupción; dijo, además, que el PRD no encuentra obstáculo alguno en que el nuevo titular de la Fiscalía y no el Senado, nombre al nuevo fiscal anticorrupción. Correcto.

Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: al paso que vamos necesitaremos muchos fiscales anticorrupción, decenas de ellos, quizá cientos, porque, la verdad, levanta usted una piedra y aparece un corrupto con la mano extendida: un pequeño moche para este pobre ciego.

Edgar Borja, exdiputado local del PAN, se ha convertido en el sumidero del político corrupto, el pozo de las aguas negras. Se las sabe de todas todas. Para empezar, sabe que una diputación puede servir para cobrar comisiones ilícitas después de facilitar contratos y para robar en poblado y despoblado.

Liz lícita y lisita

Primero fueron los insultos a una mujer, que se supone puede ser la esposa, por perder una licitación que le traería al legislador una comisión ilegal de más de 700 mil pesos. Este hombre preclaro le ha puesto la insultada de su vida a la señora ‘Liz’: “Mira, yo no quiero estar por ningún motivo en la lista de los pendejos; entonces te voy a pedir por favor que lo que te acaba de mandar Priscila me lo pases por favor a Banorte, lo que te depositaron de la Asamblea también a Banorte, todo a Banorte. Si te vale madre que los niños coman o no coman, pues a mí también me va a valer madres; perdiste el equivalente de toda la colegiatura de Christopher. Te vale verga a ti, me vale verga a mí”. Muy bonito.

Así se enteró Gamés de que el elegante y refinado exlegislador del PAN tiene una cuenta en Banorte, un hijo llamado Christopher que va a una escuela muy cara, que el padre paga con dinero producto de la corrupción, y que tiene un carácter de perro rabioso. Gilga ha visto mejores personas en tabernas de rompe y rasga. La licitación no pudo llevarse a cabo porque una de las personas del equipo de Edgar Borja no llegó a la firma del contrato. También qué ocurrencias de la señora ‘Liz’, hasta para ser corrupto se necesita seriedad. O qué.

Por cierto, si la lectora y el lector tienen algún sobrante de la Navidad, lo mandan a la cuenta que Gilga tiene en Banorte, todo a Banorte. Móchense. Ya en serio: gran estampa de un granuja, de un bribonazo. Ricardo Anaya, dirigente nacional del PAN, promovió la expulsión del diputado ladrón, documentadamente ladrón.

No era para menos, pero el pillo seguirá ocupando una curul en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. No sobra regresar a este punto: desde que Gamés tiene memoria, el fuero legislativo sólo ha servido para proteger ladrones. Como lo oyen. El ladrón Edgar Borja seguirá cobrando el salario que ha devengado por robar, corromper, cobrar dineros sin trabajo alguno de por medio, sin comprobante ni factura alguna. El corazón simple de Gil le pregunta al viento: ¿cuántos legisladores trabajarán como el diputado Borja?

Sagrada comisión

Al día siguiente de la solfa que el legislador Borja le imputó a ‘Liz’, su periódico Reforma dio a conocer dos audios. En uno de los ellos el legislador negocia comisiones de 20 y 25 por ciento en un contrato de 10 millones por la digitalización de documentos. Borja Diente de Sable habla con alguien que afirma acaba de salir del ITAM (itamitas, no se pongan nerviosos ni desgarren sus vestiduras).

Antes de pasar a contar los regalos que le trajeron los Reyes Magos, Gamés quisiera preguntarle a la dirigencia panista en qué callejones recluta a sus candidatos, para no pasar cerca. Ah, aquel tiempo en que decir panista sugería de alguna forma la probidad. Eso se acabó. En ese partido hay nidos de ratas. Sí, en los otros partidos también, pero el señor Borja militaba en el PAN y ése es el asunto de esta página del fondo.

De salida

Nuestro postróleo sufrió un nuevo revés. Lo dicho, la mezcla nacional baja como la espuma (si la espuma sube, tiene que bajar); el petroprecio (a Gil le fascina escribir petroprecio) terminó en 39.94. Desde 2009, la mezcla no despeñaba su valor a esa cifra. Oh, sí.

En otro orden de cosas: su periódico La Jornada publicó en primera plana, como otros diarios, la fotografía de la señora María de los Ángeles Pineda, esposa de José Luis Abarca, exalcalde de Iguala, con un titular grande que alguien concibió así: “Trasladan a la Dama Imperial al penal femenil de Tepic”. Como diría el clásico: no jalen porque cobijan. ¿Cuál dama, cuál imperial? Asesina, quizá; mafiosa, seguro; ladrona, probablemente, pero dama imperial, caracho. En fon.

La máxima de Jacinto Benavente espetó en el ático de las frases célebres: “Eso de que el dinero no da la felicidad son voces que hacen correr los ricos para que no los envidien demasiado los pobres”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX